Brasil estudia cierre de algunas de las 44 embajadas abiertas por Lula

Reportaje
El Mercurio, 06.03.2017
Jeferson Ribeiro (O Globo)

La visión expansionista de la diplomacia brasileña, tónica del gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), está en jaque, ahora que el Presidente Michel Temer nombró al senador Aloysio Nunes Ferreira como nuevo ministro de Relaciones Exteriores, en reemplazo de José Serra.

Y es que el cambio de ruta ya tiene un rumbo claro para el nuevo canciller. Un estudio preparado por el senador Tasso Jereissati (PSDB-CE) y aprobado el 8 de diciembre de 2016 por la comisión del Comité de Relaciones Exteriores del Senado -presidido en ese entonces por Aloysio Nunes- indica que la crisis fiscal que enfrenta el país da paso a la Cancillería para "revisar la asignación de la infraestructura diplomática en todo el mundo, centrándose en la localización en países del sur y del norte que tienen la mayor posibilidad de generar dividendos económicos y políticos a Brasil".

El informe, que usó datos inéditos del Ministerio de Asuntos Exteriores en el extranjero, apunta que la creación de las misiones diplomáticas en el gobierno de Lula da Silva generó decenas de retornos, comerciales o políticos, dudosos.

El tema ya había sido estudiado por el Ministerio de Asuntos Exteriores cuando Serra pidió un diagnóstico de las embajadas abiertas durante el gobierno de Lula. Una fuente anónima de la cancillería dijo a O Globo que el ex ministro de Relaciones Exteriores de la presidencia de Rousseff, Mauro Vieira, también había estado preocupado, pero ni él ni el ministerio comentaron el informe.

Muchas embajadas creadas en la administración de Lula fueron debilitadas por su sucesora, Dilma Rousseff. De las 44 embajadas creadas entre 2003 y 2010, siete tenían un solo empleado en 2015 (Guinea, Burkina Faso, Mali, Mauritania, Dominica, Liberia y Sierra Leona).

Además, se estima que de un presupuesto total de US$ 121 millones, se destinaron US$ 63,4 millones a representaciones de solo 44 países a partir de 2003.

El estudio recomienda "revisar el número de embajadas y de efectivos diplomáticos con el fin de maximizar el uso de los recursos del ministerio para generar el mayor rendimiento diplomático posible".

Un miembro importante del Ministerio de Relaciones Exteriores, vinculado con el nuevo titular, dijo a O Globo que muchas de estas embajadas fueron creadas por razones políticas y que, en muchos casos, la existencia de un asesor comercial o un agregado cultural tenía más efecto que el funcionamiento de una embajada.

El funcionario, además, advirtió que es necesario tener cautela, pues una actividad diplomática no es una ecuación matemática costo-beneficio.

Por otro lado, el embajador Roberto Abdenur, con experiencia en China y Washington, admite riesgos en el cambio de ruta debido a que los países afectados pueden identificar el descrédito.

La decisión del gobierno respondería al alto costo de las representaciones diplomáticas.

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