Cambios en China

Editorial
El Mercurio, 27.07.2017

La caída en desgracia de Sun Zhengcai, gobernador de la provincia de Chongqing, corrobora que la sucesión política en la institucionalidad de China es un tema complejo que la jerarquía del Partido Comunista prepara con mucha antelación. Así, meses antes del XIX Congreso del Partido Comunista chino, que se celebrará en octubre o noviembre, ya se están moviendo las piezas para que quienes resulten nominados en los más altos cargos del Politburó sean cercanos al actual Presidente, Xi Jinping, quien debería ser confirmado por otro período, hasta 2022, por esa misma instancia.

Si todo le resulta, con la salida de 11 jerarcas, el actual líder podrá poner en el Politburó -de 25 miembros- y en el Buró Permanente -de siete miembros, el corazón del poder- a personas de su total confianza, dejando fuera a quienes habían sido nombrados por sus antecesores. Sun, de 53 años, era uno de ellos, y a pesar de que la investigación por la cual fue destituido se refiere a "grave violación de la disciplina" del partido, todos sospechan que la verdadera razón era hacerlo a un lado, porque era una amenaza para el entorno de Xi, y para quien él pudiera elegir como futuro sucesor.

La destitución de Sun recuerda la de su antecesor, Bo Xilai, un carismático gobernador que cumple cadena perpetua por un grave caso de corrupción, y de su mujer, involucrada en el asesinato de un empresario británico. La exitosa lucha contra la corrupción ha sido una de las marcas del gobierno de Xi, y, según datos oficiales, más de un millón de personas, entre ellas viceministros, empresarios y políticos, han sido condenadas por diversos cargos relacionados con coimas, apropiación indebida o fraudes. Aun así, algunas purgas políticas también se han ocultado bajo el manto de ese delito.

Los nombramientos en China, en medio de una evidente lucha de poder tras bambalinas, son difíciles de anticipar, y no se sabrá nada con certeza hasta que todos los nombres estén en la lista oficial, después del Congreso. Aun así, muchos creen que el reemplazante de Sun en el cargo provincial, Chen Miner, puede ser su sucesor también en el Politburó, y otros mencionan al actual jefe anticorrupción, Wang Qishan, como eventual Premier, o al menos alguien que mantenga mucha influencia en el gobierno.

La consolidación del poder de Xi, que ya es enorme, deberá reflejarse en necesarios cambios en la política económica, que hasta ahora no ha podido implementar, se dice, por trabas burocráticas y la persistente influencia del sector más conservador (apegado al comunismo tradicional). Es indispensable que el gobierno chino avance en privatizaciones y reestructuraciones de empresas públicas; permita la movilidad de las personas, eliminando impedimentos para trabajar en otras regiones, y se hagan esfuerzos reales para hacer el mercado financiero más abierto y transparente, evitando burbujas y manipulaciones especulativas.

Todo eso debería estar acompañado de una mayor apertura política y de una menor intervención del Estado en todos los ámbitos de la sociedad, evitando que casos como la muerte del Premio Nobel Liu Xiaobo empañe la imagen de progreso y respeto por los derechos humanos.

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