Corriente migratoria colombiana y haitiana se extiende a Isla de Pascua

Reportaje
El Mercurio, 04.05.2017
Manuel Valencia, desde Hanga Roa

Eso sí, el mayor flujo corresponde a los 250 chilenos que llegan anualmente a vivir. Alcalde pide sistema de control y denuncia colapso de servicios públicos.

El fenómeno de migración que vive Chile también ha comenzado a llegar lentamente a su territorio más alejado: Isla de Pascua. Los 3.760 kilómetros que separan al territorio insular del continente y el costo del pasaje aéreo (en promedio, de $400 mil) no han sido impedimento para que ciudadanos provenientes de países como Haití, Colombia, Perú y Venezuela acudan a la isla para buscar alternativas laborales, en medio del volumen de 70 mil visitantes que cada año llegan a Rapa Nui.

Según estadísticas de la PDI que maneja el municipio local, unos cien extranjeros se han afincado en los últimos cinco años. De ellos, la mayoría son colombianos (cerca de 35) y haitianos (20). El resto son peruanos, ecuatorianos y un incipiente número de venezolanos. También se cuentan franceses provenientes de Tahiti.

Si bien no existe un cálculo fino de la migración (se espera que el último censo la determine), las cifras corresponden a la cantidad de foráneos que llegan como turistas y permanecen más allá de tres meses.

De acuerdo con la PDI, en promedio, los extranjeros se quedan ocho meses en Hanga Roa, la principal zona urbanizada del territorio insular.

Algunos tienen contratos temporales de trabajo en servicios como hotelería, operadores turísticos, restaurantes y el comercio. También los extranjeros han participado activamente en el sector de la construcción o en talleres mecánicos, que han proliferado por el alza de autos.

"Estamos viviendo el tema como lo está viviendo Chile. No solo son haitianos y colombianos; también está la migración chilena continental, donde está el verdadero problema", asegura el alcalde Pedro Edmunds.

La autoridad local detalla que cada año son cerca de 250 los chilenos continentales que optan por permanecer en Isla de Pascua. "Bajan como turistas para estar tres días y se quedan tres o cuatro años. Traen a su papá, a su mamá, a sus amigos, dicen que hay sol y que los rapanuís comen guayaba. Eso satura los servicios públicos que el Estado tiene de acuerdo a la cantidad de habitantes del censo anterior. Entonces no da abasto el servicio instalado y financiado. Están saturados el servicio hospitalario, el Registro Civil, lo municipal", critica el edil.

Los chilenos optan por permanecer en la zona atraídos por beneficios como la salud y educación gratuitas que se garantizan en la Ley 16.441 de 1996, que quita gravámenes a actividades dentro de Isla de Pascua.

El alcalde advierte que la regularización de los extranjeros y chilenos en la isla es compleja por las relaciones laborales y comerciales que genera la llegada de nuevos residentes. "Hoy el ciudadano rapanuí tiene dos discursos: cuando no le gusta el chileno continental dice que hay que echarlo, pero cuando el chileno continental le paga $500 mil al mes por arrendar una cabaña en el patio trasero, ya no tiene nada que decir con la inmigración".

La administración de los residentes de Isla de Pascua es ampliamente apoyada por los habitantes de la isla. De hecho, en enero del año pasado, 1.500 residentes aprobaron con un contundente 97% de votos a favor regular la migración y la residencia.

Esta protección es lo que pretende regular un proyecto de ley ingresado en el gobierno anterior y que busca establecer una estada máxima de 90 días para turistas en la isla.

La iniciativa imita regulaciones que hoy operan en territorios como Islas Galápagos, donde se establece una limitación a la permanencia incluso para los mismos ciudadanos ecuatorianos.

Apogeo 25 mil habitantes tuvo Isla de Pascua en el momento de mayor apogeo de la cultura rapanuí, en el siglo XV.

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