Crecimiento habitacional de Isla de Pascua desborda su área urbana y amenaza zonas arqueológicas

Reportaje
El Mercurio, 07 de mayo de 2017
Manuel Valencia, desde Hanga Roa

Alcalde dice que no quedan terrenos para seguir expandiendo las viviendas y que se requiere con urgencia regular la permanencia de personas externas a Rapa Nui.
Cada año, los ocho mil habitantes de Isla de Pascua ven aumentada su población en casi nueve veces con la llegada de 70 mil turistas que viajan desde todo el mundo para recorrer el "ombligo del mundo".

De ellos, cada año se quedan unos 250 chilenos continentales, los principales responsables del desmedido aumento de la población de la isla, que se ha duplicado en 15 años.

El incremento residencial se traduce en una expansión acelerada de la zona urbana, localizada en el poblado de Hanga Roa. Según el plan regulador de 1970, esta área se debía extender en 850 hectáreas. Hoy el pueblo tiene 1.200 hectáreas, pero las tres mil viviendas construidas en todo Rapa Nui desbordan las 4.000 hectáreas.

Es decir, el 70% del área habitada del territorio insular está fuera del límite urbano y no está regularizada, salvo en algunos casos, por la entrega de títulos de dominio del Ministerio de Bienes Nacionales.

El alcalde Pedro Edmunds dice que la situación es insostenible y critica al Gobierno por "poner trabas" a la aprobación de un nuevo plan regulador: "Se entregan terrenos en sectores con riquezas arqueológicas, frágiles desde el punto de vista geológico. Son zonas que requieren una protección también de sus acuíferos. Tenemos que elaborar un plan maestro de expansión del área urbana".

Añade que ese crecimiento se puede consolidar en las parcelas ubicadas en el valle que conduce hacia el Ahu Akivi (los siete moáis que miran hacia el mar). "Si se declara ese espacio como área urbana, podemos trabajar en planificación", afirma.

Residencia limitada

Pero los requerimientos de expansión, según el alcalde, se topan con la restricción que imponen las zonas arqueológicas, ocupadas por 900 moáis, petroglifos y otras zonas de alto significado cultural para los rapanuís, que hoy sufren un deterioro por la intensidad del turismo y el auge de tres mil vehículos que recorren la isla.

La solución de fondo -dice el jefe comunal- pasa por la aprobación del proyecto de ley que restringe la permanencia de visitantes en la isla a 90 días. Esa iniciativa ya fue aprobada en primer trámite en la Cámara de Diputados y ahora se discute en el Senado.

Esa iniciativa incluye un presupuesto de $402 millones para realizar un estudio de carga demográfica de la isla, que está siendo desarrollado por el Observatorio de Ciudades de la Universidad Católica. Su director, el urbanista Roberto Moris, dice que la zona urbana de Hanga Roa ha crecido en expansión sin una infraestructura sanitaria adecuada. En su opinión, se debe "definir un modelo de crecimiento apropiado a la cultura local que reconozca la lógica de las manzanas familiares y su proceso de subdivisión familiar".

Otra solución que anunció el Gobierno es la urbanización de 40 hectáreas en el sector de Vai a Repa, con el objetivo de acoger ahí viviendas de familias jóvenes.

"Incorporará un tipo de loteo más parecido a la manera en que se han resuelto las demandas sociales en el continente. Si bien se entiende la demanda de la población joven por soluciones de vivienda, se debe asumir que este tipo de desarrollos abre la puerta para una expansión eventualmente más acelerada y no necesariamente ad hoc para Rapa Nui", observa Roberto Moris.

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