Desde base militar en I. de Pascua, EE.UU. monitoreó en los años 60 las pruebas nucleares de Francia

Reportaje
El Mercurio, 27.03.2017
Mauricio Silva
  • Gobierno chileno de la época dio singular nombre a la misión para cubrir sus actividades, que revolucionaron la hasta entonces rústica vida de los rapanuís

En estos días, Isla de Pascua cumple medio siglo de conexión aérea con el continente, pues el 6 de marzo y el 4 de abril de 1967 tuvieron lugar los primeros aterrizajes de un avión FACh en la pavimentada pista de Mataveri y de un vuelo comercial, respectivamente.

Fueron tiempos que revolucionaron la isla. Los 900 rapanuís comenzaban a ejercer su derecho a voto gracias a la Ley Pascua y, poco antes de que comenzaran a llegar los turistas, sufrían su primer contacto masivo con foráneos: 300 continentales que instalaban los servicios públicos y "80 norteamericanos que trabajaban en el lugar" según señalaba escuetamente la prensa.

¿Quiénes eran estos extranjeros y qué hacían allí? La periodista Patricia Stambuk escudriñó en documentos intercambiados entonces entre la Embajada de Estados Unidos y el Gobierno de Chile y en la memoria de los pascuenses que experimentaron el choque cultural con esos forasteros, que levantaron un campamento de módulos a los pies del Rano Kau, ayudaron a construir la pista del aeropuerto y que misteriosamente trabajaban junto con militares de la Fuerza Aérea Chilena en un "Centro de Investigaciones Ionosféricas", según rezaba un cartel de advertencia.

Desde Port Angeles, Washington, donde vive su retiro, el ex aviador de la Fuerza Aérea de Estados Unidos Dick Wilhelm confirma una de las conclusiones a las que Stambuk arriba en su libro "Iorana & Goodbye, una base yanqui en Rapa Nui", que describe las consecuencias culturales que tuvo entre los herederos de la civilización megalítica el acceso a dólares, bienes de consumo y empleos ofrecidos por la base de la superpotencia norteamericana.

"Lo de la ionósfera fue una cubierta inventada por el gobierno chileno. Doce técnicos, entre los que estaba yo, sabíamos para qué servía nuestro equipo. Definitivamente, estábamos detectando y analizando evidencias de pruebas nucleares en el Pacífico", admite Wilhelm a "El Mercurio".

"Tiempo después se confirmó que las pruebas eran francesas", agrega Wilhelm, refiriéndose a los 41 ensayos nucleares realizados entre 1966 y 1974 en el atolón de Mururoa. Y detalla: "Hubo un pequeño contingente de científicos que vino más tarde con telescopios y equipo de cronometraje, y que usó satélites para triangular y localizar con mayor precisión las ubicaciones en la tierra. Nuestro único papel era proporcionar información de tiempo extremadamente precisa".

Wilhelm, que comparte en su Facebook fotografías que ilustran la rutina de la base norteamericana en la época, arribó a Isla de Pascua en septiembre de 1966 junto con otros 66 efectivos en el buque Sgt. Jonah E. Kelley tras 12 días de navegar desde Valparaíso. "Yo era un E3 (aviador de segunda clase), como la mayoría de los operadores. Con los demás técnicos debíamos mantener los equipos, pero durante los primeros tres meses trabajamos en construir el campamento base", relata.

Para él, el contacto con los pascuenses fue feliz. "Por un corto tiempo, tuve una novia rapanuí, Mónica Pakarati. Ella tocaba la guitarra y el ukelele en forma consumada, y trató de enseñarme canciones de la isla", recuerda.

Como el aislamiento dificultaba reponer las cuerdas cortadas, aprovechó su condición exclusiva de radioaficionado para pedirles a su mamá y amigos en Estados Unidos que le enviasen docenas de series de cuerdas de guitarra. Ello le permitió una posición ventajosa en el incipiente trueque, granjeándole no solo estatuillas de madera sino popularidad entre la comunidad isleña. Wilhelm dejó la isla en 1967.

La base fue desmantelada en 1970 por decisión norteamericana, tras el triunfo electoral de Salvador Allende. Se anticipó así a la medida anunciada por el propio Allende que, como presidente del Senado, visitó en 1968 la isla para cerciorarse de que guerrilleros partidarios del Che Guevara que huían de Bolivia y que Chile deportaba a Tahiti no fueran entregados a la base estadounidense.

"Iorana & Goodbye" consigna la reacción airada del parlamentario porque no le permitieron entrar al recinto.

La partida de la base fue sentida en Pascua. "Con los gringos se trataban de tú a tú, un vínculo que no habían logrado con ningún ocupante anterior", señala Stambuk. Pero hubo un correlato de abandono: 11 pascuenses de rasgos "agringados" nacieron de romances entre los militares extranjeros y jovencitas rapanuís. En su mayoría, nunca conocieron a sus papás.

Sin uniforme
La obligación de vestir de civil facilitó el acercamiento entre norteamericanos e isleños.

No hay comentarios

Agregar comentario