El legado de Fritz Felbermayer

Artículo
Correo del Moai, 20.08.2016
Paula Rossetti (editora)
  • Fritz Felbermayer Blecha, austríaco avecindado en Chile, fue un gran filántropo y benefactor del pueblo rapa nui. En sus viajes a Isla de Pascua logró reunir más de dos mil objetos de la cultura rapanui, los cuales se encuentran actualmente en el Museo Fonck de Viña del Mar, Chile. Su memoria y su obra perduran a través de la exposición de estos objetos en el Museo y en los rapanui que vinieron a estudiar al continente, convirtiéndose en profesionales.

 

Biografía

Nacido el 2 de febrero de 1907 en la localidad de Stein an der Donau, sus padres fueron el señor Johann Felbermayer y la señora Bárbara Blecha. Cursó Humanidades en Viena, destacando como alumno bueno y aplicado; en esa época participó también en el coro de los Niños Cantores de Viena. Tras recibirse de Bachiller en Humanidades, se doctoró en ciencias Económicas en la Universidad de Viena, donde también estudió arqueología, disciplina que desde niño le interesó. Finalmente, en la Escuela Agrícola de Mödling se tituló de Ingeniero Agrónomo. En la capital austriaca se dio, además, el tiempo para trabajar en el Museo de Ciencias Populares.

Luego, su espíritu inquieto y sus afanes intelectuales lo impulsaron a viajar. Partió rumbo al archipiélago malayo y a Oceanía; estuvo en las islas de Sumatra y Borneo y en Fiji. Finalmente se radicó en Chile, en donde vivió hasta su muerte.

Durante veintiséis años prestó sus servicios a la Compañía Chilena de Tabacos, en Valparaíso ya que antes en Viena, había trabajado también como ingeniero agrónomo en una empresa similar.

En los años de su residencia en Chile publicó una gran cantidad de artículos, principalmente sobre arqueología y etnografía rapa nui, tanto aquí como en Austria y Alemania. Recopiló leyendas y tradiciones de la isla y las publicó en una edición bilingüe rapa nui-alemán. Asimismo, colaboró con la revista científica “Orión”, de Alemania, y con la revista de biología de la Universidad de Tübingen; con publicaciones hechas por la Universidad de San Marcos de Lima, y por la Universidad de Chile.
La fuerte atracción que aquella isla ejerció sobre él lo indujo a aprender el idioma rapanui. Fue socio fundador y tesorero, desde sus inicios, de la Sociedad de Amigos de Isla de Pascua. Mostró especial preocupación, y ello en forma permanente, por promover obras de adelanto y bienestar en la isla, con respecto a la instrucción de la juventud y en materias de vivienda y salud, en particular entre la población del leprosario. Hay constancia de cinco de sus viajes a Rapa Nui, uno en 1946 y cuatro en 1957.

Por su extensa labor científica y cultural, en febrero de 1969 el Gobierno de Chile le otorgó la medalla José Miguel Carrera lo que, conforme a las normas reglamentarias, lo incorporó automáticamente al Consejo Nacional de la Historia. En 1972, el Gobierno de Austria también lo distinguió por similares motivos otorgándole la Cruz de Honor de ese país.

Falleció el 9 de abril de 1979 tras una vida orientada de lleno hacia la cultura y, de un modo muy particular, hacia la cultura rapa nui (Gallaher, 2011).

 

La Sociedad

En 1947 el intendente de Valparaíso Humberto Molina Luco, Federico Felbermayer y otros, crean la “Sociedad de Amigos de la Isla de Pascua”. Felbermayer como su tesorero logra reunir importantes donaciones en dinero, ropas y materiales de construcción, que se utilizaron en la edificación de un nuevo lazareto en Rapa Nui, el que fue terminado en 1949 (Cristino, 2011:47, 48).

Figura 1. Construcción leprosario. Colección Felbermayer, Museo Fonck.

Figura 1. Construcción leprosario. Colección Felbermayer, Museo Fonck.

Figura 2. Monjas y enfermero en leprosario. Colección Felbermayer, Museo Fonck.

Figura 2. Monjas y enfermero en leprosario. Colección Felbermayer, Museo Fonck.

Esta Sociedad estaba consciente de la preocupación existente por la lepra tras el estudio realizado por un médico de la Armada de Chile. En este sentido, en los dos viajes que hizo Humberto Molina Luco en diciembre 1946 y enero 1949 (Molina, 1950:12) aquellos se dieron cuenta que la situación de la lepra en la isla era muy complicada, por lo que la única solución posible era que la Sociedad Amigos de la Isla de Pascua juntara dinero y contratara un especialista en la enfermedad de Hansen (Hotus, 2011:279–285).

Figura 3. Memoria 1947-1950 de la Sociedad de Amigos de Isla de Pascua.

Figura 3. Memoria 1947-1950 de la Sociedad de Amigos de Isla de Pascua.

A inicios de la década de 1950 la Sociedad de Amigos de la Isla de Pascua, enviaba anualmente alimentos y medicinas para los enfermos de lepra y ropa para la población. Al mismo tiempo, los isleños por primera vez comienzan a conocer un número significativo de chilenos de otras esferas sociales, quienes posteriormente ingresan a la Sociedad de Amigos de la Isla de Pascua y, en algunos casos, actúan como apoderados, llevando a su cargo niños isleños a estudiar al continente (Cristino, 2011:47, 48).

En 1956 mueren ahogados en la playa de Anakena el director de la Escuela de Hanga Roa, profesor Lorenzo Baeza Vega y tres niños isleños. Su esposa, como una manera de perpetuar la memoria de su marido, junto con la Sociedad de Amigos de la Isla de Pascua, gestiona ante el Ministerio de Educación diez becas para los mejores alumnos de la escuela, los que en 1957 viajan al continente. Algunos de ellos estudian en la Escuela Normal José Abelardo Núñez y su mantención es costeada por la Sociedad (Cristino, 2011:47, 48).

Además de estas ayudas, la Sociedad se hizo cargo de un grupo de jóvenes rapa nui que se habían arrancado de la isla, escondidos en la sentina del barco Allipen de la Armada chilena, y que serían devueltos a la isla. La Sociedad pagó los pasajes de los jóvenes, los retiraron del lugar en el que se hallaban confinados bajo vigilancia de la armada y los ubicaron en diferentes casas de miembros de la Sociedad – Felbermayer fue uno de éstos – para que pudieran educarse (Hotus, 2011:279–285).

Otra acción llevada por la Sociedad, siempre con Felbermayer como tesorero, fue presionar a través de sus miembros para que se mejoraran las condiciones inhumanas bajo las que vivían los rapanui que de una u otra manera dependían de la Compañía Explotadora de Isla de Pascua (CEDIP), compañía ganadera que había arrendado la isla al gobierno de Chile para la crianza de ovejas con fines comerciales. Las presiones ejercidas por la Sociedad de Amigos de la Isla de Pascua, junto a las denuncias de políticos y personas de renombre de la época, llevaron finalmente al gobierno a caducar el contrato a la CEDIP (Pakarati, 2011:299).

 

El legado tangible

En agosto de 2011, a raíz de un feliz re-encuentro en los depósitos del Museo Fonck de una cinta de carrete abierto que contenía sonidos musicales de Rapa Nui que perteneció a Felbermayer, se postuló un proyecto a los fondos concursables del gobierno de Chile FONDART para preservar, investigar y difundir el contenido de esta cinta.

En el curso de la ejecución del proyecto, el equipo ejecutor recopiló diferentes elementos pertenecientes a la cultura Rapa Nui que Felbermayer había reunido durante su vida y de los cuales no se tenía cabal conocimiento. Junto a la cinta se hallaban fotografías de sus viajes a la isla y figuras de cuerdas o kai kai, reproducidas con viejas cuerdas y fijados en cartulinas para conservar su forma.

Figura 4. F. Felbermayer en su viaje de 1946 a Isla de Pascua. Colección Felbermayer, Museo Fonck.

Figura 4. F. Felbermayer en su viaje de 1946 a Isla de Pascua. Colección Felbermayer, Museo Fonck.

Figura 5. Ahu Oroi en 1946. Colección Felbermayer, Museo Fonck.

Figura 5. Ahu Oroi en 1946. Colección Felbermayer, Museo Fonck.

Figura 6. Kai kai. Colección Felbermayer, Museo Fonck.

Figura 6. Kai kai. Colección Felbermayer, Museo Fonck.

El proyecto llamado “‘Recuperación y difusión del patrimonio musical rapa nui, a través del legado de Fritz Felbermayer” finalizó en octubre del 2012. Las metas de este proyecto eran tres: digitalizar el contenido de la cinta, en orden a su preservación y posterior uso por otros investigadores; reunir la mayor cantidad de información posible, relacionada con los intérpretes de la música y el contexto de la época; y como tercer objetivo, se postuló construir un soporte audiovisual para la exhibición de estos elementos, tanto en el Museo Fonck como en la isla misma.

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El equipo que llevó a cabo el proyecto estuvo conformado por cinco personas, entre ellas un experto australiano en música rapa nui: Daniel Bendrups. Su informe posterior pone de manifiesto la importancia de la existencia de esta cinta:

 “…esta grabación de Felbermayer fue importante como herencia cultural por dos motivos. Primero, este hallazgo simbolizaba para Chile el valor inherente del museo como una institución patrimonial que sirve al interés público y que a su vez validaba el apoyo financiero que recibió el proyecto de parte de los fondos públicos del gobierno FONDART. Segundo, para el pueblo rapa nui la cinta representaba la música de una antigua época y contenía las voces de importantes y prominentes líderes culturales cuya influencia permanece en el conocimiento genealógico de sus descendientes contemporáneos. Estos ancianos vivían en una época en que las posesiones materiales y tecnológicas eran extremadamente escasas en Rapa Nui, y por lo tanto, sus voces tienen una especie de poder de afirmación, puesto que proporcionan representaciones sonoras de los antepasados que de lo contrario sólo se recuerdan de nombre, en sustitución de los documentos escritos, fotografías y otros tipos de objetos de interés que suelen acompañar figuras históricas significativas de manera similar en Chile continental”.

Continúa exponiendo: “…Sin embargo, apareció un nuevo conjunto de observaciones como resultado del proceso de trabajo de campo, instancia primordial del proyecto, consolidando nuestro sentir acerca del valor patrimonial de la cinta. Un aspecto importante del trabajo de campo implicó reuniones con ancianos de la comunidad, en los que se incluían algunos que pudieron recordar el período de las canciones involucradas, y la reacción colectiva generada por la música probó ser muy instructiva”.

Y termina puntualizando: “Finalmente, el acto de regresar un ítem patrimonial cultural a su comunidad de origen es en sí mismo importante, puesto que simboliza el respeto y la valoración por la cultura. En tanto simbólico, tales procesos pueden tener ramificaciones en cómo el pueblo dentro de la sociedad elige valorar sus herencia y tradición cultural, lo cual es muy significativo. Dicho esto, las experiencias del equipo investigador al devolver esta grabación a la comunidad, reflejadas en los ejemplos interactivos anteriormente relatados, revelan que el acto de repatriación puede también ser un catalizador para la acción, renovación o cambio. En este caso, tales acciones quedaban fuera del ámbito teórico del proyecto, pero fueron una muy bienvenida coincidencia. Significa también que las reacciones de la comunidad a las grabaciones estuvieron basadas sólo en las primeras audiciones, capturadas durante las dos semanas de trabajo de campo. Audiencias posteriores podrían generar a otras reacciones y se requerirían investigaciones posteriores para capturarlas” (Bendrups: 2013).

A consecuencia de la investigación, durante el desarrollo de las diferentes acciones que se llevarían a cabo en la isla para lograr los objetivos mencionados, se evidenció una conexión entre las fotografías que se hallaban en el museo y otras fotografías, las que pertenecían a dos hombres alemanes que habían viajado también a Rapa Nui junto con Felbermayer. Esto originó posteriormente el desarrollo de otra investigación en torno al viaje de estos tres germanos el año 1946 a Isla de Pascua.

 

Colección Felbbermayer

Tras la muerte de Fritz Felbermayer, su colección formada laboriosamente y con estricto criterio científico a lo largo de los años de ayuda a la comunidad rapa nui, fue adquirida por el Museo Fonck de Viña del Mar. El 16 de diciembre de 1980 el alcalde Edmundo Crespo, inaugura en el segundo piso del Palacio Carrasco la colección Felbermayer, que ahora pasaba a enriquecer el inventario rapa nui del Museo Fonck con quinientas ochenta y nueve piezas, elevándolo a aproximadamente a un mil cuatrocientas piezas. Aquello fue todo un acontecimiento, ya que dentro del concierto museológico mundial lo dejó en las primeras líneas en lo concerniente a la cultura rapa nui, con un gran número de antiguos y auténticos objetos (Gallaher, 2004).

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Figura 9. Diario La Estrella 1980. Archivo Histórico Colección Felbermayer, Museo Fonck.

Esta colección da cuenta del amor que Fritz Felbermayer sentía por la cultura rapa nui, entre cuyos objetos se encuentra una de las cuatro capas de mahute, antigua pieza textil vegetal rapa nui, que existen en colecciones de museos alrededor del mundo. Originalmente esta capa, además de las líneas de pespuntes que la recorren en forma perpendicular a su largo, presentaba dibujos de aves aplicados con tierras de color, como se observa en una antigua fotografía de la misma (Seelenfreund 2012: 95–123).

Figura 10. Die Osterinsel 1946.Fotografía de Hans Helfritz en su viaje a Isla de Pascua.

Figura 10. Die Osterinsel 1946.Fotografía de Hans Helfritz en su viaje a Isla de Pascua.

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AGRADECIMIENTOS
Al Museo Fonck de Viña del Mar, por permitirnos acceder a su archivo histórico y, en especial, a su Director honorífico John Gallaher, por su información entregada para realizar el presente artículo.
A Dan Bendrups, por autorizar el uso de su paper.
A Antoinette Padget, por la revisión del artículo en inglés.

Betty Haoa Rapahango: bhmiru@gmail.com
Tania Basterrica Brockman: taniabasterrica@gmail.com

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