El rol de las FF.AA. en la revolución de los vándalos

Columna
El Líbero, 26.11.2019
Andrés Montero J., ingeniero comercial (UCH) y Master en RRII (Fletcher School of Law & Diplomacy)
Esta explosión no ha tenido nada de pacífica. Además de los millonarios daños en infraestructura, nuestro país ha sido víctima de mucha maldad. Nuestra historia, nuestros héroes y nuestros símbolos han sido avasallados.

Hemos llegado a la sexta semana de revolución interna en nuestro querido Chile. Nunca nadie pensó que el grado de violencia llegaría a este nivel. Los chilenos sienten pena, miedo, desesperanza y rabia.

Aunque muchos hablan de protestas pacíficas, la verdad es que esta explosión no ha tenido nada de pacífica. Además de los millonarios daños en infraestructura, nuestro país ha sido víctima de mucha maldad. Nuestra historia, nuestros héroes y nuestros símbolos han sido avasallados. Más de 100 monumentos históricos destruidos. Nuestras FF.AA. y Carabineros han sido estoicos para aguantar tanta mentira, tanta provocación y tanto odio. 2.000 carabineros heridos, 170 comisarías atacadas o quemadas y varios cuarteles del Ejército, Armada y Fuerza Aérea violentados. Como si esto fuera poco, una larga lista de “censores mundiales” viene a fustigar y a condenar a nuestras fuerzas armadas por supuestos atropellos a los DD.HH. Ciertamente los burócratas internacionales nunca se ponen en la posición de un carabinero, que tiene que enfrentar a cientos de delincuentes y arriesgar su vida para proteger a la mayoría silenciosa.

Hoy, parlamentarios oficialistas y opositores “descubren” que hay que modernizar Carabineros de Chile. ¿No se les ocurrió antes, entre tantas eternas sesiones ? A las FF.AA. las hacen salir a la calle a recuperar el orden, pero no pueden defenderse y además deben aceptar impunemente insultos, ataques y provocaciones. Aquí no hay DD.HH., pues el INDH se ocupa solo de los delincuentes que buscaron la confrontación y después alegan que quedaron heridos. ¿No sabían los jóvenes que esas acciones temerarias en que quemaban y robaban tenían un riesgo?

Pero eso no es todo. En los últimos días los políticos se posicionan sin importarles Chile, sino su futuro electoral. Algunos senadores y diputados han demostrado la pequeñez del ser humano y también su ignorancia. Rectores, columnistas, académicos y para qué decir periodistas de izquierda, salen a atacar a los carabineros, que realmente han sido las víctimas. La guinda de oro la pone un famoso rector, que tiene acceso infinito a los medios de comunicación, en que se da el gustito de criticar a las FF.AA. por objetar una declaración de Amnistía Internacional, la cual está plagada de errores y prejuicios. ¿Pretenderá el rector-columnista que las FF.AA. sigan siendo humilladas hasta el extremo?

La academia y la filosofía resuelve algunas cosas, pero la violencia desatada, el dolor de muchos y la desesperanza de otros, requiere respuestas concretas y urgentes. Como ya pasó en el 73, la mayoría de los chilenos, incluyendo a los parlamentarios, suplicaron la intervención de las FF.AA. La mayoría de ellos después los culparon y los encarcelaron, en colusión con la DC, la izquierda, el PC y también varios hoy oficialistas. La izquierda dura hoy nuevamente se desmarca de cualquier salida democrática y solo alimenta el odio y promueve los desmanes, aunque ante las cámaras no lo dicen. Como van las cosas, si los vándalos siguen actuando y siguen quemando y robando, nuevamente tendrán que pedir ayuda a las FF.AA., ¿o serán los académicos, periodistas, filósofos y rectores los que irán a apagar los incendios?

Un llamado sincero a no seguir provocando a las FF.AA. y Carabineros de Chile, conformados por gente de nuestro pueblo y provenientes de Arica a la Antártida. Ellos no tienen nada que ver en este entuerto. Los culpables son los tres poderes del Estado, hoy ineficaces. Cuidemos nuestra historia, nuestras tradiciones y nuestra única bandera. Quienes atacan a nuestros soldados, atacan a Chile. Para disminuir la desigualdad y seguir desarrollándonos, debemos recuperar primero el orden público y el respeto a la autoridad.

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