En busca del camino correcto

Opinión
El Correo del Moai, 06.09.2015
Pedro Edmunds Paoa, alcalde Rapa Nui

Cuando en el mundo, y en Chile en particular, se vive una crisis de credibilidad, no es bueno para nosotros, el pueblo Rapa Nui, no creer. Y lamentablemente ya entramos en esa dinámica. Cada día que pasa creemos menos en las promesas y en la voluntad de los gobiernos de turno de entender que la nuestra es una cultura milenaria, con un idioma propio y vivencias particulares que nos hacen distintos.

Somos una nación al interior de otra nación. Chile, está claro, es nuestro país, pero llegó el momento de dejar de lado el conservadurismo y aceptar que este Chile es un Estado plurinacional. Así lo entendió Nueva Zelanda, un ejemplo para el mundo de inclusión, con el pueblo maorí participando, construyendo su propio futuro y opinando en lo teórico y también en las acciones. Lo mismo ha sucedido con los originarios canadienses y, sin ir más lejos, con nuestros hermanos bolivianos.

¿Y cómo Chile puede dar ese paso? La respuesta es simple: otorgando dignidad a los pueblos originarios, respetando su historia, entregando autonomía para fortalecer el diálogo, ese diálogo que propicia la mayoría del pueblo rapa nui que busca el entendimiento con las autoridades para avanzar y recuperar la confianza, una mayoría que clama por justicia y no sólo ahora, sino desde siempre, desde 1888, cuando comenzó la relación con nuestro país.

Demás está decir que la forma utilizada por el Parlamento para expresar su disconformidad no la sentimos correcta; que las acciones y hechos ilícitos nunca tendrán nuestra aprobación. Rechazamos los actos de violencia y las maniobras incendiarias que pueden provocar daños irreparables al patrimonio. Pero el fondo no es discutible, como tampoco lo son nuestros derechos ancestrales.

Es tiempo de preguntar a nuestros antepasados, a nuestra historia, cuál es el camino correcto y ese camino nos lleva al Estatuto de Autonomía Administrativa. Necesitamos más que nunca que se retribuya la confianza que depositamos en la Presidenta Bachelet, que recibió el 70 % de los votos del electorado de Isla de Pascua. Apoyamos, con ese voto, su discurso reformista, de progreso y de inclusión. De hecho, como pueblo estamos proponiendo reformas desde hace más de dos décadas, pero hasta ahora nada se ha hecho para implementar esa propuesta, que lleva durmiendo el sueño eterno en los poderes del Estado.

En cambio pasa el tiempo y no hay retorno. Hoy el ambiente es tenso, ¿cómo será mañana?… Si no alcanzamos pronto un acuerdo, este descontento, esta rebeldía escalará a otros niveles. No se nos ha querido escuchar, lo que provoca una gran frustración. Y no podemos dejar de lado el perjuicio al turismo, una entrada económica importante para nuestra comunidad. Evidentemente el conflicto daña, porque el mensaje de que Isla de Pascua es insegura ya se instaló a nivel internacional. Tenemos, entonces, que buscar de manera urgente el camino correcto, donde todos los involucrados pongan de su parte.

Un paso significativo lo constituyó el pre acuerdo logrado con el Ministerio del Interior para la constitución de un Consejo Administrativo Rapa Nui, que co-administrará el Parque en asociatividad con CONAF u otra entidad que se preocupará de la conservación, de la forestación y del manejo de la erosión, entre otras materias. El paso siguiente se dará a fines de Octubre, cuando se realice la Consulta donde se votará para ratificar o no dicho Consejo. Paralelamente, se trabajará en afinar la propuesta del proyecto de autonomía, el Estatuto. Si todo va bien, en Abril de 2016 se le entregará el documento a la Presidenta, para que ingrese al Congreso con carácter de urgente. Este es el camino viable, porque si bien existe desconfianza, todos creemos en una cuestión de fondo: el patrimonio Rapa Nui debe ser administrado por el pueblo Rapa Nui, PARA la Isla, CON la Isla y POR la Isla, como se hace a nivel internacional.

Y con ello esperamos que la confianza retorne a nuestras familias y a nuestro territorio, el paraje más bello del planeta, porque la credibilidad hace a las naciones más inclusivas, más amigables y más dignas y esa es la dinámica a la que tenemos que aspirar.

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