En Perú, Vizcarra se fortalece

Editorial
El Mercurio, 07.01.2019

Al asumir la Jefatura de Estado, por la renuncia forzada del Presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK), el hasta entonces vicepresidente Martín Vizcarra era considerado un político regional de limitada gravitación nacional. Aparte de haber ejercido el gobierno de la Región de Moquegua, no había desempeñado otros cargos de importancia. Que PPK lo designara embajador en Canadá parecía indicar que su futuro político no contemplaría la primera magistratura ni participación significativa en el gobierno.

Los desorientados partidarios de Kuczynski y los varios grupos de izquierda temieron entonces que el nuevo mandatario se convirtiera en un instrumento en manos de la mayoría fujimorista (Fuerza Popular) en el Congreso y se inclinara por buscar entendimientos con la líder opositora, Keiko Fujimori. El primer gabinete designado por Vizcarra poco dio a entender sobre sus intenciones. Salvo el presidente del Consejo de Ministros, que había ocupado el mismo cargo durante la administración de Ollanta Humala, y un diplomático en Relaciones Exteriores, el resto de los ministros no exhibía grandes trayectorias.

Las graves y profundas repercusiones del caso Odebrecht en Perú, que provocaron la caída de PPK, la orden de captura del expresidente Toledo y los procesamientos de Humala, de importantes dirigentes políticos, destacados empresarios y ex altos funcionarios públicos, permitieron a Vizcarra diferenciarse de los políticos tradicionales y orientar sus acciones a combatir la corrupción.

El triunfo de sus propuestas en el referéndum de noviembre, por el cual se debe reorganizar el control del Poder Judicial y se dispuso la no reelección de los parlamentarios, constituyó una gran victoria para el Jefe de Estado. La prácticamente indefinida prisión preventiva decretada en contra de Keiko Fujimori la dejó fuera de la dirección de su movimiento, que pierde ascendiente en la opinión pública. Y una nueva oportunidad para destacarse y mantener en alza su popularidad surgió para Vizcarra después de la torpeza del fiscal nacional, quien intentó apartar a dos fiscales que investigan las derivaciones del Lava Jato en Perú. El fiscal se vio forzado a reponer en sus puestos a los fiscales suspendidos y quedó en serio riesgo de dejar su cargo. Legisladores, fiscales y el Colegio de Abogados impulsan su destitución.

Con espectacularidad, el mandatario regresó intempestivamente de la asunción del Presidente Jair Bolsonaro, reaccionando a la decisión inicial del fiscal nacional. Seguidamente, anunció una completa reforma del Ministerio Público.

Ante una oposición desarticulada y con una elevada popularidad, el Presidente Vizcarra sobresale para ser electo en las elecciones presidenciales previstas para 2021.

Mientras tanto, la economía ha perdido vigor, se avanza con lentitud en la reconstrucción de zonas devastadas por "El Niño" y se mantienen paralizados los permisos para la construcción de "Tía María", uno de los proyectos mineros de cobre más importantes de Perú.

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