Irán se agita con ‘la revolución de los huevos’

Columna
Republica.com, 02.01.2017

 

Más de veinte muertos, casi quinientos detenidos, quema de edificios públicos y gritos contra el intocable líder supremo Khamenei apuntan a que las manifestaciones en unas cuarenta ciudades iraníes, las más serias desde las que hubo en 2009, no son un una algarada inocente y pacífica. En aquella fecha la razón era la creencia de que el presidente Admadinejad había dado un pucherazo para ser reelegido. En estas Navidades, la gente protesta por la carestía de la vida, el recorte de algunas pensiones, la falta de agua y el inmovilismo del régimen.

Las manifestaciones se iniciaron en la ciudad de Mashhad, la segunda del país, y se han extendido al resto de la nación. Espoleadas según algunos por enemigos del presidente Rohani, al que sus enemigos consideran demasiado moderado y no del todo fiel a la revolución de los ayatolás, los hechos han cobrado mayor amplitud. En los últimos días se insulta esporádicamente al Líder Supremo, con el que no simpatizan los aperturistas, y ha habido incluso algún grito recordando al Sha.

Algunos observadores extranjeros voluntaristas insinúan que podemos estar al principio de una revolución. Parece aventurado afirmarlo. En todo caso Rohani, que nunca ha sido aceptado por el búnker, se mueve en aguas procelosas. Ha mostrado comprensión hacia los manifestantes, hablando de la legitimidad de su cólera y de la necesidad de crear un espacio de diálogo, añadiendo rápidamente que no se puede tener comprensión con los que destrozan edificios públicos.

Khamenei, de su lado, antes de dirigirse a la nación, ha avanzado que hay muchos intereses extranjeros que están ayudando, incluso económicamente a los que protestan.  No se sabe si está señalando a Arabia Saudita, su gran rival en la zona, o a Estados Unidos. El presidente Trump, que tiene escasa prudencia y que considera que el régimen iraní es responsable de todos los problemas de Oriente Medio, ha manifestado ruidosamente que es hora de que las cosas cambien en Irán. La prensa yanqui se hace muy amplio eco de los sucesos de Irán. El New York Post titula “Los manifestantes necesitan nuestra ayuda” mientras que el más influyente New York Times en un artículo firmado por Philip Gordon va en sentido contrario: Trump debería estarse quieto porque su apoyo haría el juego de los duros iraníes que podrían vender a su población que los manifestantes están al servicio de Washington.

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