La economía de Latinoamérica al final del arcoíris

Columna
Infobae, 22.08.2018 
Federico Carballo, columnista argentino

La macroeconomía de Latinoamérica encaja en un cuadrante compuesto por cuatro pequeños cuadrados. Si bien esto no deja de ser una generosa simplificación de la realidad, en la práctica se verifica que el lugar que cada país decide ocupar redunda en mayores o menores niveles de bienestar para su población.

-En el "cuadradito chileno" tenemos déficit fiscal bajo control y gasto público eficiente. En la actualidad Chile es el país que registra el mayor nivel de bienestar entre sus habitantes y la tasa de pobreza mas baja del continente. Algunos detractores de las políticas aplicadas en el país transandino aducen mayores niveles de desigualdad, aún cuando los datos expuestos objetivamente sugieren lo opuesto. Otros países que orillaron este "cuadradito" en los últimos años fueron Perú y Colombia.

-En el "cuadradito uruguayo" tenemos déficit fiscal bajo control y gasto publico ineficiente. El peso que el tamaño del estado tiene para el sector privado está parcialmente compensado por una economía abierta que se beneficia del comercio: en términos de producto sus exportaciones equivalen al doble que las de Argentina o Brasil. Después del rescate del FMI en 2002, el país parece haber entendido la importancia del equilibrio en sus cuentas públicas. La salvedad aquí es que será difícil que crezca a las tasas que exhiben los países del "cuadradito chileno" sostenidamente. Otro aspirante a este grupo es Bolivia.

-En el "cuadradito Venezolano" tenemos déficit fiscal descontrolado y gasto publico ineficiente.  Lamentablemente, tras 20 años de liderazgo chavista, esta nación pasó de disputar el primer puesto en los rankings de PBI por habitante con Chile en 2002 a ocupar el último lugar en la actualidad, registrando los mayores niveles de pobreza del continente. Bajo la administración del binomio Kirchner, Argentina orilló este cuadradito. También lo hizo Brasil durante el mandato de Rousseff mientras que su antecesor Lula Da Silva se mantuvo mas cerca del "cuadradito uruguayo". Quizás esto último explique su remoción.

-Por último, en el "cuadradito del Leprechaun" tenemos déficit fiscal descontrolado y gasto público eficiente. En las ultimas décadas muchos gobiernos de Latinoamérica intentaron acceder a este "cuadradito", pero por ahora ninguno tuvo éxito. No hay misterio: esto está justificado por leyes de la macroeconomía que también aplican en nuestro continente.

A los niños en Irlanda suelen decirles que al final del arcoíris hay un Leprechaun (duende) con un pote de oro; ellos corren pero nunca llegan. Es una analogía válida para explicar este cuadradito: el electorado de la Patria Grande en sus distintas variantes -petistas de Brasil, peronistas de Argentina o los propios chavistas de Venezuela- tampoco logran llegar al final del arcoíris por la siguiente razón: si bien la utilidad marginal del gasto público arranca mas arriba que la utilidad marginal del gasto privado, la utilidad marginal del gasto privado es constante mientras que la utilidad marginal del gasto público es decreciente. Dado que el dinero es un bien fungible cabe preguntarnos como ciudadanos si un peso en mi bolsillo vale más o vale menos que en las arcas estatales.

Para intentar responder esta pregunta tomemos como ejemplo la educación: supongamos un país que tiene un tamaño del estado pequeño y por ende con menos maestros. Esos maestros tendrían que darles clases a una mayor cantidad de chicos- lo que los vuelve más productivos puesto que transmiten su conocimiento a una mayor cantidad de alumnos- y podrían recibir una mejor remuneración porque los recursos para educación se dividen entre menos- lo que se traduce en maestros mejor preparados- como ocurre en el cuadradito chileno.

Esto llevado al extremo se vuelve negativo, porque si las clases son demasiado numerosas la calidad educativa tiende a decrecer. En el otro extremo también, porque tiende a derivar en demasiados docentes por alumnos, que reciben una remuneración inferior y no suelen estar capacitados como ocurre en el cuadradito venezolano y otros países que lo orillan. Ahora preguntemos: ¿A qué cuadradito nos quieren llevar los políticos de nuestra nación?

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