La economía mundial sigue en buen pie

Columna
Pulso, 08.08.2017
Valentín Carril, economista y estratega para Latinoamérica (Principal International)
Tras cifras del FMI, el crecimiento mundial que se espera para este año es una expasión per cápita superior al promedio histórico

Durane el presente año se produjo un evento relativamente poco común, el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su reporte “Perspectivas de la economía mundial” de abril aumentó su expectativa de crecimiento para el año en curso, por encima de su proyección de enero.

En su tercera revisión dentro de 2017 el FMI ha mantenido su estimado en 3,5%, el cual de materializarse sería un excelente avance luego del 3,1% del año pasado. No sólo eso, un crecimiento de 3,5% es equivalente al crecimiento mundial promedio desde 1980, un período en el cual el crecimiento de la población era mayor. En otras palabras, el crecimiento mundial que se espera para este año es un crecimiento per cápita superior al promedio histórico.

Este buen comportamiento, que se observa desde el año 2010, se debe fundamentalmente a que la recuperación del mundo desarrollado luego de la crisis de 2008 se produjo al mismo tiempo que las economías emergentes mantenían sus buenos niveles de crecimiento promedio. Recordemos que en algunos momentos hubo dudas respecto de la capacidad de la mayor economía emergente, China, de mantener sus muy elevadas tasas de crecimiento. Posteriormente, la recesión en la zona euro en 2012 y 2013 causó una baja en el crecimiento mundial y ansiedad en los mercados. Pero desde 2014 en adelante se ha consolidado una situación en la cual todos los mayores centros de actividad económica mundial están creciendo, esto quiere decir Estados Unidos, las cinco principales economías de Europa y la zona euro, Japón y los países que han mantenido crecimiento positivo todo el período, como lo son China e India.

Si observamos el detalle del cambio en las estimaciones del FMI en su reporte de julio hay incluso mayores razones para el optimismo. En efecto, el organismo elevó su pronóstico para el crecimiento durante el presente año en las economías emergentes como grupo pero mantuvo su expectativa de 2% para las economías desarrolladas. A su vez esto se produce debido a que las alzas de estimación, como por ejemplo la mejoría de 0,5 puntos para España llevándola a un fuerte 3,2%, están compensadas básicamente por una baja de 0,2 puntos en EEUU. Sin embargo, no se aprecia en la evolución reciente de las distintas series de datos macroeconómicos de ese país una razón clara para esta reducción, que llevó el crecimiento estimado a 2,1%. De hecho, la estimación de Principal está en 2,4%. De acuerdo con el reporte del FMI, la baja en la estimación de crecimiento para EEUU tanto en el presente año como el próximo se debe en parte al bajo crecimiento efectivo del primer trimestre, pero en su mayoría a que se espera que la política fiscal finalmente no va a ser todo lo expansiva que se pensó originalmente, debido a la incertidumbre respecto de la naturaleza y la oportunidad de los cambios que se planean.

Al respecto, se puede comentar que en primer lugar el crecimiento débil del primer trimestre o bien no es tal al medirlo en términos anuales y no secuenciales, o bien se revirtió al menos parcialmente con la cifra preliminar del segundo trimestre. Adicionalmente si bien parte del mercado posiblemente basaba su optimismo en planes fiscales muy agresivos que hoy parecen improbables, también se aprecia que hay analistas que consideran que la mejor explicación de lo que hoy sucede en EEUU está en suponer que estamos en presencia de un shock positivo de oferta agregada.

El atractivo teórico de este argumento radica en que permite explicar con facilidad el buen crecimiento del PIB y la estabilidad de la inflación en niveles bajos, pese a que varios indicadores pero especialmente el bajo desempleo harían suponer un alza. Sin embargo, surge la pregunta ¿qué causa este shock positivo? Hay fundamentalmente dos posibilidades. Una es que la productividad, que estuvo estancada, ha recuperado su crecimiento posiblemente por nuevas formas de hacer uso de los avances tecnológicos u otros motivos. La segunda es que la agenda de reducción de regulaciones excesivas, que en su gran mayoría no requiere de aprobación en el Congreso, ha permitido una mejora en la productividad al menos por ahora, aunque podría tener un costo futuro en términos ambientales y/o de aumento de riesgo. Bajo este escenario se puede esperar que EEUU muestre finalmente un crecimiento del PIB superior a la estimación actual del FMI pero sin mostrar alzas en la inflación, lo cual significaría un muy buen marco para la inversión en renta variable, toda vez que el alza de tasas de política monetaria en el país del norte sería acotada. Al mismo tiempo, podría significar una nueva y poco común corrección al alza en la estimación de crecimiento mundial por parte del organismo internacional en su próximo reporte este octubre.

Esto se traduce en un buen escenario para el crecimiento de los países más pequeños y abiertos al comercio internacional. La reciente sorpresa positiva en el crecimiento del PIB de México en el segundo trimestre es una señal favorable en este aspecto.

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