La paz de Chile y Argentina

Columna
El Mercurio, 03.12.2018
Karin Ebensperger, periodista

La Embajada de Chile en Buenos Aires es un oasis de paz. El señorial y moderno edificio de los arquitectos Juan Echenique y José Cruz es todo un símbolo en la capital argentina, un referente arquitectónico, un orgullo para ambos países.

Ese edificio en el parque más emblemático de Argentina simboliza una relación muy importante y delicada. Está en Palermo Chico, pleno corazón de Buenos Aires, junto a la plaza República de Chile con sus viejos y frondosos árboles, y forma parte de las enormes áreas verdes de Palermo y Parque 3 de Febrero, creados por Sarmiento y basados en Hyde Park y el Bois de Boulogne.

Cerca del monumento a San Martín está el de Bernardo O'Higgins, la placa para el general Juan Mackenna y el busto a José Victorino Lastarria; y en el rincón de los poetas, los homenajes a Gabriela Mistral y Pablo Neruda.

Parece increíble recordar que hace cuatro décadas fue necesaria la mediación del Papa Juan Pablo II para impedir una guerra inminente. Había concluido el juicio del Canal Beagle y se confirmaba la soberanía chilena sobre todas las islas al sur de ese canal, tal como lo establecía el Tratado de Límites de 1881. Faltaba solo acordar la delimitación marítima. Pero Argentina declaró "Insanablemente nulo" el Laudo Arbitral.

Lo que siguió nos llevó al límite del conflicto: ciudades argentinas sometidas a oscurecimientos, discursos ultranacionalistas, miles de soldados a ambos lados de la frontera en posición de ataque.

Ese peligroso año 1978 Chile empleó todos los recursos posibles para lograr frenar la inminente guerra. La invasión argentina sería el 22 de diciembre. Una gran tormenta en el Mar de Drake detuvo a la flota trasandina... y la historia dio un giro. El Papa alcanzó a enviar al cardenal Antonio Samoré, y la mediación papal fue aceptada el 23 de diciembre. Tras un largo y angustioso proceso, se logró el Tratado de Paz y Amistad de 1984.

Al conmemorarse los 40 años de la guerra que no fue, el Tratado, y sobre todo la paz, prevalecen. Es todo un récord mundial que dos países con una de las fronteras más largas y difíciles del mundo nunca hayan tenido una guerra. La historia de Chile y Argentina es mucho más de unidad que de desencuentros.

Las disputas por poder entre las grandes potencias afectarán a nuestra región, por los recursos marinos, la Antártica o diversos motivos geopolíticos. Chile y Argentina tienen las más grandes reservas de agua del planeta, tema clave para el futuro. Ambas naciones deberían actuar como un núcleo de integración regional, tal como en Europa lo hicieron Alemania y Francia. La alianza de O'Higgins y San Martín constituye un legado que nos debe enorgullecer y guiar a las futuras generaciones.

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