Misterios de Isla de Pascua en la pluma de un sacerdote

Reseña de libro
El Mercurio, 25.08.2018
Marilú Ortiz de Rozas
  • Rapa Nui Press publica la obra del capuchino Bienvenido de Estella, quien recopiló vivencias, leyendas y tradiciones de este pueblo a inicios del siglo XX

Misterios de Isla de Pascua en la pluma de un sacerdote

Hombre de muchos dones, el padre Bienvenido de Estella fue un misionero capuchino español -Felipe Calatayud Valencia (1877-1953)-, que hizo primero un breve viaje a Rapa Nui, en junio de 1917, para luego regresar, por ocho meses, un año después. "Es el primer sacerdote de la jurisdicción eclesiástica chilena" que permanece en la isla como párroco estable por tanto tiempo, menciona el estudioso Carlos Paoa Huki. De Estella, además de su trabajo evangelizador, desarrolló una interesante y pionera labor etnográfica, transcribiendo relatos, vivencias e importantes acontecimientos que afectaban al pueblo rapanuí en esos años.

El padre Bienvenido se dedicó también a recopilar algunas tradiciones populares y vocablos del idioma rapanuí. A su regreso al continente publicó dos libros: "Los misterios de isla de Pascua" (1920) y "Mis viajes a Pascua" (1921). Editorial Rapa Nui Press acaba de lanzar el primero de ellos ($15.000) y está trabajando en la publicación del segundo, ambos con un prólogo de Carlos Paoa Huki.

De Estella llegó a la isla en un momento complejo. "En 1914 hubo una rebelión que obedece a los malos tratos otorgados a la comunidad rapanuí por la Compañía Explotadora de Isla de Pascua. Si bien hasta entonces los informes oficiales lo negaban, uno de los comandantes lleva estas noticias al continente. Y el padre De Estella narra estos hechos, como un historiador", cuenta, desde Hanga Roa, Paoa Huki.

El sacerdote también relata la muerte del último Ariki (rey) de la isla, Simeón Riro Kainga. "El padre escribe que el Ariki fue envenenado en Valparaíso, en 1898, y la publicación no fue revisada, sino la hubieran censurado. Pero muy probablemente esta sea la razón por la cual De Estella no pudo regresar a Rapa Nui, que es lo que él quería", revela Paoa Huki.

El misionero capuchino también habla del monarca Hotu Matu'a y de otro, que es toda una leyenda: "De pronto, un rey llamado Tangaroa (Ta-han-nga-roa), que habitaba en una lejana isla, tuvo un sueño misterioso, en el que vio el estado lamentable de los habitantes de la isla Tepitohenua (Pascua)", escribe De Estella. El intrépido Ariki habría llegado a nado a la isla, con el fin de salvar a sus habitantes de "la inmoralidad y embrutecimiento intelectual". Pero los habitantes de Rapa Nui tuvieron temor de él y lo apedrearon; luego decidieron comerlo, asándolo vivo en un Umu o curanto. "Pasaron unas cuantas horas, 5 ó 6, como es costumbre, y calculando que estaría bien asado, comienzan con la tarea de sacarlo del Umu para comerlo. Pero ¡cual fué su asombro al ver que el rey lobo estaba vivo como cuando lo metieron! No hablaba, dice la tradición pascuense, pero miraba con aflicción".

De Estella se refiere a los singulares regalos que se hacen unas familias a otras: sus hijos, que son adoptados por quienes los reciben; también de los partos y funerales, de cómo erigieron los moái, de sus canciones de amor...

Bienvenido de Estella se quedó sin volver a Rapa Nui, mas siguió su labor evangelizadora en el sur de Chile, donde escribió un tratado de hierbas medicinales, "El galeno andino. La salud por las hierbas" (1945).

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