OEA, la nueva batalla ideológica de América

Reportaje
El Mundo, 24.12.2019
Daniel Lozano
La elección del nuevo secretario general de la organización regional influirá en el destino político del continente. La presión contra la revolución bolivariana aumentará o disminuirá según el candidato que se imponga en 2020

El actual secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, a su llegada a una rueda de prensa en Medellín. (Reuters)

Una batalla trascendental se va a librar en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA) el 20 de marzo de 2020. Ese día, sus 34 países miembros van a elegir a su secretario general para los próximos cinco años, justo cuando el organismo panamericano ha recuperado la importancia de otros tiempos y en medio de las convulsiones políticas y sociales que sufre el continente.

Las protestas y su contagio, el declive económico de buena parte de la región y el derrumbe revolucionario en Venezuela, que ha expulsado de su tierra a más de cinco millones de ciudadanos, suman interrogantes y restan certezas ante el destino político del continente. Sobre el encargado de dirigir la organización regional más antigua del planeta recaen las mismas dudas: los países más poderosos se emplearán a fondo para imponer a quien mejor defienda sus intereses. Un duelo en la cumbre que decidirá si aumenta, disminuye o desaparece la presión diplomática contra la revolución bolivariana, foco de tensión constante que pulveriza cualquier posibilidad de agenda común.

Tres dirigentes ya han adelantado su candidatura, incluso están en precampaña, con el uruguayo Luis Almagro a la cabeza. El actual secretario general quiere repetir al frente del organismo tras izar durante cinco años la bandera de la lucha contra los abusos de los gobiernos revolucionarios, sobre todo los de Venezuela.

Quien fuera el aplaudido canciller del presidente Pepe Mujica, convertido hoy en un líder polémico y en la bestia negra de Nicolás Maduro, se medirá a la ecuatoriana María Fernanda Espinosa,  antigua ministra de Exteriores de Rafael Correa, y al veterano diplomático peruano Hugo de Zela. Cualquiera de los tres, y quien se presente a última hora, deberán contar con el apoyo de, al menos, 18 de los 34 países.

La ecuatoriana María Fernanda Espinosa y el peruano Hugo de Zela, candidatos a dirigir la OEA.

La nueva batalla ideológica de América se librará en Washington precisamente cuando la OEA ha recobrado bríos ya olvidados, emergiendo por encima de las agonizantes Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), impulsadas ambas por Hugo Chávez y Lula da Silva.

"Es la elección más compleja de la OEA en toda su historia. No veo fácil que Almagro logre su reelección", ha adelantado el internacionalista Félix Arellano. Unas dudas que son generales en la sede central de la OEA, pero que el propio Almagro asegura no compartir: "Estimamos que sí, que tendremos los votos", aseguró la semana pasada tras definir su gestión como "absolutamente innovadora".

El optimismo de Almagro parece más una baza para vender su proyecto que una realidad. El actual secretario general cuenta con el apoyo inicial de Colombia, que ha presentado su candidatura, y de EEUU, que asegura apoyar "firmemente" su reelección y que hará "todo lo posible para que así sea".

El núcleo central del Grupo de Lima avala a Almagro, incluido Ecuador, pese a que el presidente  Lenín Moreno contó con Espinosa durante su primer año al frente del país. También la apoyó para encaramarse el año pasado a la presidencia de la Asamblea General de la ONU. "Pensé y pienso que no cometí un error entonces, una ecuatoriana estaba de candidata y la apoyamos", precisó Moreno, quien ahora asegura tener su voto comprometido con Almagro.

El candidato a la reelección tampoco fue presentado por su propio país, Uruguay, como era tradicional hasta hoy. El Gobierno del Frente Amplio negó su apoyo a Almagro, pese a que fue un destacado militante de la alianza izquierdista. Sin embargo, el presidente electo, el moderado Luis Lacalle, adelantó el respaldo a su compatriota: "Está claro que no compartimos ideología con Almagro y que fuimos muy críticos de la política exterior cuando integró Cancillería [Ministerio de Exteriores], pero mayoritariamente estamos de acuerdo con la política llevada adelante por él en ese organismo".

"La reelección de Almagro está complicada. Dependerá de cuántos candidatos compitan al final y la división del voto, pero los países del Caribe van a ser clave y Almagro por ahora no cuenta con ellos", vaticinó para EL MUNDO el internacionalista Mariano de Alba desde Washington.

Que el ex ministro de Exteriores uruguayo no las tiene todas consigo se confirmó la semana pasada con la propuesta presentada por él mismo y EEUU sobre la situación en Bolivia. "No fue aprobada y sí una que presentaron [crítica con el actual gobierno provisional del país andino] los países del Caribe", añadió De Alba.

Precisamente, los vaivenes de Almagro en Bolivia, apoyando primero a Evo Morales y luego encabezando la auditoria que demostró el fraude electoral promovido por el oficialismo, forman parte de la crítica a su gestión entre antiguos aliados, como Chile, Costa Rica, Panamá y Perú, desvela el internacionalista.

Bolivia y el representante del Parlamento democrático de Venezuela también apoyarán al uruguayo, que cree contar también con el respaldo de Brasil, Paraguay, Guatemala y Honduras.

Los países caribeños, tradicionales aliados de Maduro y de Cuba, tienen su propia candidata en Espinosa, muy cercana también a Nicaragua, México y Argentina, con lo que sumaría otra decena de apoyos. Antigua y Barbuda además de San Vicente y las Granadinas presentaron su candidatura, para la que cuentan con las otras pequeñas islas. "No me gusta lo que le ha hecho [Almagro] a la OEA y no me gusta cómo está implementando una agenda neoliberal", advirtió Ralph Gonsalves, primer ministro de San Vicente, una isla que supera escasamente los 100.000 habitantes.

Casualmente en los últimos días el 'hijo de Chávez' ha prometido relanzar PetroCaribe, que durante años abasteció de combustible barato a sus amigos caribeños. Sólo un milagro conseguiría levantar ahora la producción petrolera de Venezuela, pero Maduro sabe que parte de su futuro político también se juega en la batalla de la OEA.

El diplomático Hugo de Zela, actual embajador de Perú en EEUU, sí cuenta con el pleno apoyo de su país. De hecho, es el candidato elegido por el presidente centrista Martín Vizcarra, empeñado en seducir a los países críticos con Almagro y a los que quieren bajar el nivel de enfrentamiento con Maduro. Una tercera vía que algunos consideran la más conveniente para serenar las aguas continentales.

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