Rusia planta su muro en Crimea

Reportaje
La Vanguardia, 29.12.2018
Gonzalo Aragonés
  • La valla pretende proteger la península de radicales ucranianos, según Moscú

Dos militares rusos junto a la valla de separación, equipada con sensores de movimientos y circuitos de televisión (TASS/Getty)

Crimea está más separada de Ucrania. Rusia terminó ayer de construir una valla de 60 kilómetros entre esa península del mar Negro y territorio ucraniano. No es un muro de hormigón como algunas partes de la barrera que separa Israel de Cisjordania, ni tan imponente como el que quiere levantar Donald Trump entre Estados Unidos y México, pero es una construcción polémica porque separa un territorio que la comunidad occidental no reconoce como parte de Rusia.

Según los Servicios de Seguridad (FSB), que se encargan de vigilar las fronteras rusas, esta barrera tiene como objetivo evitar la entrada de grupos de saboteadores opuestos a las autoridades rusas de Crimea. Ucrania, que nunca admitió la anexión por parte de Rusia y reclama el territorio como propio, sostiene que poner una barrera física no cambia el estatus de la península.

La valla se extiende por el istmo de Perekop, que separa Crimea de la provincia ucraniana de Jersón. Esta no es una simple barrera, sino un complejo sistema que incluye varios tipos de vallas y sistemas de observación de alta tecnología, incluidos sensores de movimientos que captan las vibraciones de cualquier intruso potencial, así como circuitos de televisión. Los planes y la construcción de esta barrera comenzaron en el 2015 y han costado 200 millones de rublos (algo más de 2,5 millones de euros, al cambio actual).

Rusia justifica la construcción de esta barrera por una cuestión de seguridad, indicó ayer Serguéi Tsékov, senador representante de Crimea en Moscú.

Ha habido varios intentos de cruzar la frontera entre Rusia y Ucrania de forma ilegal. Existe una amenaza constante por parte de representantes oficiales de Ucrania que no han dejado de intentar recuperar Crimea, incluso por métodos violentos, sin hablar ya de miembros de formaciones armadas, como los tártaros de Crimea”, aseguró el parlamentario.

El muro de Rusia (Clara Penín)

El pasado mes de mayo el FSB detuvo en Crimea a un grupo a los que acusó de “saboteadores”. Según los Servicios de Seguridad rusos, el grupo había sido fundado por el líder del movimiento de los tártaros de Crimea, Refat Chubárov. Actual diputado en la Rada (parlamento de Ucrania), Chubárov se opuso al referéndum de marzo del 2014 con el que Rusia justificó la incorporación de la península de Crimea a su territorio.

Según una nota oficial difundida junto con un vídeo por el FSB, la valla también tiene como fin prevenir la violación de la frontera con actividades de contrabando, tanto de armas y municiones, como de otros artículos, ya sean tabaco, bebidas alcohólicas o narcóticos.

La península de Crimea incluye dos divisiones territoriales: la república de Crimea y la ciudad autónoma de Sebastopol, importante centro estratégico porque desde tiempos soviéticos fue la sede de la Flota del mar Negro. Tras la desintegración de la URSS, en 1991, Rusia y Ucrania firmaron un acuerdo para que Rusia mantuviese esa plaza en régimen de alquiler para sus barcos.

Tras la revolución del Maidán en la capital ucraniana, Kíev, los dos territorios de la península declararon su independencia de Ucrania el 11 de marzo del 2014, y tras el referéndum del 16 de marzo pidieron su incorporación a Rusia, que se hizo oficial el día 18. Ni Ucrania ni los países occidentales reconocen este proceso, y acusan a Rusia de haber usado su presencia militar en las bases que ya tenía en la península para dirigir la adhesión.

Para el Gobierno de Kíev, la construcción de una barrera física en el límite entre Crimea y Ucrania no indica ningún cambio de situación. Según Yuri Grimchak, viceministro ucraniano para los territorios temporalmente ocupados, lo que está haciendo Rusia es convencer a la población local de que todos los problemas de Crimea están solucionados, que ya hay una frontera permanente y que nada lo va a cambiar. “Esto está dirigido más al consumo interno, ya que para Ucrania de ninguna manera supone un cambio en el estatus de la península”, explicó al canal de televisión 112 Ukraina. También señaló que construir este muro resulta “extraño”, ya que al ser una península hay muchas formas, en su opinión, de aproximarse al territorio.

Grimchak señaló que el Ministerio de Exteriores enviará una nota de protesta a Rusia.

Desde el punto de vista del derecho internacional nosotros tenemos que demostrar que hemos intentado llegar a un acuerdo de forma pacífica múltiples veces, pero que el país ocupante no ha reaccionado a nuestras declaraciones”, aseguró.

El fin de la construcción de la valla de separación se produce dos días después de que el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, levantara en las provincias fronterizas con Rusia la ley marcial que decretó el mes pasado después de que Rusia apresara tres barcos ucranianos que intentaban atravesar el estrecho de Kerch, junto a Crimea, para pasar del mar Negro al mar de Azov.

La canciller de Alemania, Angela Merkel, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, pidieron ayer a Vladímir Putin la liberación de los 24 marineros capturados junto a los barcos. Los hombres se encuentran actualmente en Moscú, en espera de una decisión judicial. Según Rusia, entraron de forma ilegal en aguas territoriales rusas. Ucrania sostiene que sus barcos tienen derecho a navegar por el estrecho de Kerch sin pedir permiso a Rusia.

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