Boric: La ignorancia es atrevida

Columna
El Líbero, 09.12.2021
Luis Larraín A., economista y presidente del directorio de Libertad y Desarrollo

A medida que se acerca la elección, empieza a cundir la inquietud acerca de las capacidades de Gabriel Boric. Su particular combinación entre ignorancia y atrevimiento nos hace recordar al gran pensador y estadista argentino Domingo Faustino Sarmiento, quien denunciaba a los políticos de su país con la frase que da el título a esta columna. Los chascarros de Boric son innumerables. Lo primero que llamó la atención es su desubicación en los órdenes de magnitud. Su apodo de “el cifras” no remitía solamente a su equivocación al referirse a los números económicos, sino que a su dificultad para distinguir entre unidades, decenas, centenas, millares y millones, hasta el punto que llegó a decir que invertiría 400 mil millones de dólares en agua potable rural, ignorando seguramente que todo el presupuesto público alcanza solamente a la quinta parte de ese valor. También dijo que las grandes empresas eran las que vendían más de mil UF. Claro, alguien que jamás ha estado involucrado en una actividad productiva, que no sabe lo que es un PPM, puede incurrir en esa clase de errores.

Por lo mismo se mira con escepticismo su anuncio de cambios en su programa en materia de crecimiento e impuestos, anunciada estos días por su consejo asesor en el que destacan Eduardo Engel, Andrea Repetto y Ricardo Ffrench-Davis. Su baja comprensión del funcionamiento del mundo real impide que pondere adecuadamente la importancia de distintas medidas y decisiones, y por lo mismo los consejos de sus asesores. Así es como desoyó las opiniones de éstos en un tema tan importante para la economía del país como los retiros desde los fondos de pensiones. Ignoraba seguramente cuál es la consecuencia para las familias de la destrucción del mercado de capitales; ignoraba probablemente qué es el mercado de capitales.

Alguien podrá decir que no es necesario ser experto en todos los temas. Ronald Reagan era un actor que probablemente no sabía mucho de finanzas o defensa, pero tenía intuiciones correctas y sabía asesorarse. Patricio Aylwin reconocía su poco conocimiento económico, pero tuvo la sapiencia de asesorarse con Alejandro Foxley, José Pablo Arellano y René Cortázar, y por cierto de hacer caso a sus recomendaciones, lo que rindió frutos a todos los chilenos.

El problema de Gabriel Boric es distinto y se inscribe en lo que han investigado los sicólogos sociales de la Universidad de Cornell, David Dunning y Justin Kruger, en el campo de los sesgos cognitivos. Sus investigaciones han demostrado que las personas menos calificadas en un campo ni siquiera tienen la experiencia necesaria para saber que lo están haciendo mal, hasta el punto de que cuando menos saben sobre un tema tienden a creer que saben lo suficiente.

Así es como el candidato del Frente Amplio y el Partido Comunista vuelve a caer una y otra vez en errores y chascarros, con la arrogancia de aquellas personas que pretenden dar lecciones a los expertos sobre sus áreas de conocimiento. El Evangelio según San Pablo es ya una cumbre. Tratando de dar lecciones sobre la Biblia a pastores evangélicos, Boric le atribuye a Saulo de Tarso la calidad de evangelista.

La solución de sus asesores a este problema del candidato parece ser esconderlo. Izkia Siches ha manifestado su oposición a que asista al programa de Franco Parisi, pues podría tratarse de una encerrona. Que su comando esté jugando a las escondidas con el candidato presidencial nos dice que el camino a Damasco de Gabriel Boric no está exento de obstáculos. Nos hace cuestionar también la tolerancia de aquellos que a regañadientes han pensado en votar por él. Aún es tiempo para arrepentirse.

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