Consideraciones sobre cierre de embajadas

Editorial
El Mercurio, 10.06.2020
Rebajar de jerarquía a una misión diplomática tiene costos intangibles que deben ser siempre sopesados

Polémica ha desencadenado la sorpresiva decisión de la Cancillería de clausurar algunas embajadas en el exterior. Los embajadores y embajadas, en la categoría de residentes, son de algún modo señales respecto de atribuir mayor importancia a determinadas relaciones bilaterales. Constituyen también un instrumento fundamental para la defensa y promoción de los intereses del Estado y para la protección de los nacionales en el extranjero. Permiten el acceso a los más altos niveles del país sede para obtener directamente mejor información en las negociaciones, y favorecen la cooperación bi y multilateral. Los cambios en la diplomacia moderna, por las fluidas comunicaciones y facilidades de viajes, no han modificado la conveniencia de contar con embajadores.

Relevante es destacar que la puesta en valor de las embajadas siempre es posible de mejorar; depende de las oportunidades del país sede y también de los medios disponibles, y del desempeño de los funcionarios y embajadores acreditados.

Rebajar de jerarquía a una misión diplomática tiene costos intangibles: puede ser considerada como muestra de desinterés por los lazos y la cooperación bilaterales, y repercutir negativamente en la influencia regional y en la comunidad internacional.

También hay consideraciones geoestratégicas. En el caso de la reducida presencia diplomática nacional en el África subsahariana y en el Asia Central, resultan explicables cambios de localización anunciados, por las variaciones de estabilidad política y económica.

Relevante parece considerar cómo, en el mundo bipolar contemporáneo, por la competencia entre Estados Unidos y China, las relaciones con la Unión Europea (UE) son un pilar de equilibrio, que merece ser fortalecido con relaciones sólidas, con el mayor número de sus miembros influyentes. Habría que agregar que los tratados y programas de cooperación con la UE requieren del apoyo unánime de sus integrantes. En esta dimensión, estando en proceso de renegociación del principal tratado con la Unión, clausurar las embajadas en Grecia, Rumania y Dinamarca resulta, además de inconveniente, inoportuno. Cabe agregar que Dinamarca, aparte de contar con una fuerte economía, es referente importante para muchos países del centro y norte de Europa. Con Rumania es destacable la estabilidad del vínculo y colaboración bilaterales, independiente de los cambios políticos en ambos países. Grecia es relevante no solo por aspectos culturales, sino por la influencia de sus nacionales en la burocracia internacional y en sus comunidades en el exterior, especialmente en los Estados Unidos.

Capítulo aparte es la embajada en Siria, reinstalada en los años recientes, con el propósito de servir a la importante comunidad siria residente en Chile, que ha compartido labores humanitarias encomiables con el Estado chileno. Destacable ha sido el programa de asilo financiado por municipios y organismos internacionales. La presencia de una embajada en esa zona también contribuye a la integración interna y externa de ese país, que atraviesa una difícil situación.

Aunque se ha aclarado que no es el propósito, y no deberían ser las razones económicas las que han motivado la clausura de embajadas, el presupuesto y dotación para la política exterior continúan siendo sostenidamente bajos en relación con el producto nacional, en un país dependiente del comercio exterior, que participa activamente del orden global. Este año, coyunturalmente, se han rebajado sustancialmente los gastos exteriores por no servir de sede para conferencias y por menores reuniones, delegaciones y giras internacionales. Además, son posibles otras medidas de racionalización de costos; entre otros, en aportes a algunos organismos internacionales anacrónicos, como SELA y Opanal, y en determinados programas de cooperación.

Parecería necesario que se reconsidere el cierre anunciado de embajadas, considerando sus costos y beneficios.

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