El juego de poker del gobierno boliviano con Chile

Columna
El Líbero, 06.04.2021
Loreto Correa, historiadora e investigadora ANEPE

Si negociar con Evo, era un imposible, hacerlo con Arce es igualmente feble, con un agravante: este gobierno no ha enmendado absolutamente nada respecto a Morales; es más, va directo hacia la “venezonalización” del país, tras la criminalización de la sucesión presidencial de Jeanine Añez y sus colaboradores civiles, militares y policiales.

La renovada agenda bilateral planteada por el Presidente de Bolivia Luis Arce el pasado 23 de marzo vuelve a partir del mar. El Mandatario señaló que, si bien el Estado chileno no tiene obligación de negociar la salida marítima, la Corte consignó que Bolivia nació con mar y que el fallo no impide continuar con diálogo sobre el enclaustramiento, esta vez con un enfoque integracionista.

Así, en el primer punto, Arce estableció que: “Retomaremos el acercamiento bilateral con Chile y continuaremos con el diálogo y negociación, a fin de identificar fórmulas de entendimiento e integración entre pueblos hermanos que nos permitan encontrar una solución concreta, útil, factible y mutuamente beneficiosa al enclaustramiento de Bolivia”. En ese plan, Bolivia sigue hablando de una ficción. Bolivia ni está enclaustrada, ni carece de accesos a las costas; los tiene y son privilegiados de acuerdo con el Tratado de 1904. Encima, repite casi literalmente el argumento de la demanda de 2013. Si ser mediterránea es estar enclaustrada, poco serían Austria, Suiza, Luxemburgo o República Checa entre otros, y solo por mencionar a algunos países europeos.

El segundo punto, referido a promover negociaciones para mejorar las condiciones de libre tránsito, zonas francas, depósitos y otros, con el objeto de disminuir los obstáculos al comercio que enfrentan las exportaciones e importaciones bolivianas con los puertos chilenos, sin claudicar a la demanda marítima. En estos términos, Bolivia sigue sin decir cuáles serían estos supuestos obstáculos y qué es lo que no puede importar o exportar del país, engañando a la ciudadanía. Recordemos que por Chile pasan al año un promedio de más de 100 mil camiones de ida y vuelta con toda clase de mercaderías lícitas. Además, por la vía férrea sale todo el mineral que Bolivia exporta. ¿Cuáles son esos obstáculos?

En tercer lugar, se plantea restablecer las instancias de cooperación bilateral con Chile, orientando la acción diplomática hacia un clima de paz y confianza mutua. Buen punto este, cuando, al desmontar toda la Cancillería boliviana, es un misterio con qué criterios y bajo qué formas pretende entenderse institucionalmente con Chile.

En el cuarto punto de la agenda, están retomar las negociaciones con Chile para precautelar los derechos de Bolivia frente a la privatización unilateral de los puertos chilenos que afectan los intereses del comercio internacional boliviano. Esta mención es una insolencia de suyo. Chile tiene privatizado sus puertos de acuerdo con normas y leyes vigentes. El asunto del manejo portuario es un tema chileno. Hablar de privatización unilateral es inmiscuirse en el funcionamiento de la economía chilena.

El quinto punto consiste en priorizar el proyecto del corredor bioceánico, con el propósito de fortalecer la integración física de Bolivia con los países del Pacífico. En este aspecto, Bolivia olvida que, en la última negociación con Brasil, este último desestimó usar a Bolivia como paso de tránsito, prefiriendo a Paraguay como vía de paso.

El sexto punto apunta al acceso de Bolivia al Océano Atlántico. “Impulsaremos el proyecto de la hidrovía Paraguay-Paraná para efectivizar nuestro acceso al Océano Atlántico y así optimizar nuestra competitividad internacional, de igual manera seguiremos avanzando en el proyecto de la hidrovía Ichilo Mamoré-Amazonas”, dijo Arce. Este es quizás un aspecto interesante para Bolivia; ¿cuánto del presupuesto fiscal ha dispuesto su gobierno para dragar ambas cuencas? Cero.

El séptimo punto de la agenda es promover la presencia de Bolivia en puertos otorgados por países vecinos, en particular Ilo en Perú, a fin de habilitarlo como una vía alternativa de comercio hacia el Pacífico. Excelente noticia, pero que carece de anuncios de la contraparte, en este caso, del Perú.

En octavo lugar, el mandatario planteó aprovechar los derechos de explotación y las facilidades que brinda la convención de Naciones Unidas sobre el derecho del mar, como un país sin salida al océano. Ninguna novedad, pero además un giro en el aire: Bolivia ya exporta sin necesidad de apelar a Naciones Unidas todo lo que quiere. Baste ver las cifras de la Cámara de Exportadores para observar que no hay ninguna restricción.

El último y noveno punto propone fortalecer la diplomacia de los pueblos, buscando la hermandad, complementariedad y solidaridad entre los pueblos boliviano y chileno. ¿A qué se refiere este punto en lo concreto? ¿Arte, cultura, religiosidad andina o más de la propaganda masista?

Arce terminó explicando que los desafíos de Bolivia buscan promover una efectiva presencia del país en ambos océanos, además de apuntar a “soluciones estructurales que restituyan a Bolivia gradualmente su cualidad marítima soberana”. En suma, demos la vuelta por el camino largo, pero para llegar al mismo punto: “cualidad marítima soberana” como política de Estado.

Si negociar con Evo, era un imposible, hacerlo con Arce es igualmente feble, con un agravante: este gobierno no ha enmendado absolutamente nada respecto a Morales; es más, va directo hacia la “venezonalización” del país, tras la criminalización de la sucesión presidencial de Jeanine Añez y sus colaboradores civiles, militares y policiales. En esto no se trata de ser halcones o palomas; se trata en verdad de racionalidad por encima de la inocencia.

No hay comentarios

Agregar comentario