Francia, socio natural en el Indo-Pacífico

Columna
El Mercurio, 31.07.2021
Juan Pablo Toro V., director ejecutivo de AthenaLab

De todas las estrategias sobre el Indo-Pacífico, es probable que la de Francia sea una de las más interesantes para Chile, por estar ambos países presentes en la Polinesia de manera específica, porque proyecta la zona hacia la antártica y por la relevancia que le da al manejo sustentable de los océanos.

En estos días en que el Presidente Emmanuel Macron remarca en Papeete su compromiso con la zona, es justo destacar que París fue el primero de los europeos en fijar una postura en 2018 sobre la macrorregión (la última actualización se lanzó ahora en julio) y su ejemplo fue seguido por Alemania, los Países Bajos y la Unión Europea en abril.

Más allá del peso específico adquirido por China e India, los franceses debían articular bajo una nueva mirada su presencia en el Indo-Pacífico, sencillamente, porque son parte de él. Como le escuché a la ministra de Defensa Florence Parly en Singapur: “Nosotros no vamos a ningún lado porque estamos aquí”. En la zona viven 1,6 millones de ciudadanos galos, una buena parte repartidos en islas –con distintos estatus políticos–, y de lo cual se deriva la segunda zona económica exclusiva más grande del mundo.

En un entorno cada vez más competitivo, Francia define como el primer pilar su estrategia la seguridad y defensa de sus intereses nacionales en el Indo-Pacífico, donde cuenta con 7.000 soldados, una veintena de buques dando vuelta y tres bases soberanas. Es común ver a la Marine Nationale combatiendo el terrorismo, incautando drogas, participando en ejercicios combinados o ayudando en caso de desastres naturales, desde Djibouti a Tahiti. En junio, tres cazas volaron 17.000 km desde Europa hasta la Polinesia francesa en 12 horas, apoyado por avions tanque, en una demostración inusual del alcance del ejército del aire.

Notable es el acercamiento alcanzado también en el plano militar con países como Australia (que construirá 12 submarinos Barracuda de modelo francés) e India (que adquirirá 36 cazas Rafale).

En segundo pilar consiste en garantizar la conectividad, donde son fundamentales las infraestructuras –como los cables de fibra óptica– hasta la apertura irrestricta de las líneas marítimas comerciales. Todo dentro de los marcos normativo e instituciones comunes, ya que el tercer pilar apunta al multilateralismo y al imperio de la ley.

Por último, el cuarto pilar tiene que ver con medidas ante el cambio climático, tema muy sensible en las islas por el alza del nivel de los mares, y el manejo sustentable de los océanos. Solo el pasado 19 de julio, Macron anunció la conformación de una red de guardia costeras del Pacífico Sur para combatir prácticas “predatorias” en materia de pesca ilegal.

Chile y Francia cuentan con un largo historial de cooperación, y comparten tanto valores (democracias) como intereses (no enredarse en una “Guerra Fría” entre EE.UU. y China). Los desafíos comunes en la Polinesia, donde el país está presente a través de Rapa Nui, imponen el trabajo conjunto en temas como fiscalización pesquera, mitigación del impacto del cambio climático y respuestas en caso de desastres. También los ejercicios militares combinados, como lo fue Marará, son otra oportunidad más para países que buscan construir un Indo-Pacífico estable y abierto.

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