La amenaza del Foro de Sao Paulo a Colombia, el último dique contra el castro-chavismo

Reportaje
La Gaceta, 22.08.2021
Nitu Pérez Osuna

Colombia en la mira, las condiciones están dadas para que el Foro de Sao Paulo se apodere el año que viene de la nación neogranadina, como lo hizo recientemente con Perú y como pareciera que ocurrirá en noviembre con Chile. Si Colombia cae en sus garras, seguramente caerá toda la región porque Colombia representa el último muro de contención contra el avance del castro-chavismo en el continente.

Ahora bien, a diez meses de la primera vuelta presidencial en Colombia, “el senador y jefe del partido Colombia Humana, Gustavo Petro, encabeza las encuestas de intención de voto para las elecciones que definirán al próximo jefe de Estado en 2022”. Así lo evidencian los resultados del más reciente estudio Percepción País, realizado por EcoAnalítica y que se conoció el pasado jueves.

El sondeo viene a ratificar la reciente encuesta de Invamer, según la cual Gustavo Petro encabeza la intención de voto con más del 30 por ciento, seguido del también izquierdista Sergio Fajardo, con el 14 por ciento de aceptación. En ambos sondeos, la imagen negativa del presidente Iván Duque supera el 50 por ciento.

Al igual que en otras naciones del continente, la percepción sobre la gestión gubernamental se vio empañada por el impacto económico de la pandemia; pero en el caso de Colombia se añade la pérdida de casi cuatro puntos del Producto Interno Bruto (PIB) debido a la destrucción causada por las protestas vandálicas promovidas por Petro y sus aliados.

Estas cifras no pueden considerarse como absolutas porque la izquierda tiene candidatos, pero el centro-derecha no, y muy posiblemente apenas se decante un candidato en este sector, los porcentajes sufrirán variaciones.

En todo caso, las condiciones están dadas para que el Foro de Sao Paulo se apodere el año que viene de Colombia.

Por lo tanto, urge que los partidos de centro-derecha escojan cuanto antes un candidato único que comience ya a explicar, exponer su propuesta al país, que detalle las políticas a impulsar para allanar la necesidad más sentida por los colombianos: la generación de empleos y el crecimiento económico. Y segundo, concientizar a los ciudadanos sobre los peligros de entregarle el país al Foro de Sao Paulo, usando como ejemplo los casos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, naciones donde los ciudadanos viven secuestrados y sus economías destruidas a tal punto que cada vez son menos los productos y servicios a los que pueden acceder, sin ni siquiera la posibilidad de protestar abiertamente por ello, ya que de hacerlo son perseguidos, apresados y torturados. Mismo camino que comienza a transitar Perú.

Del lado del Gobierno y del Congreso, urge que se aprueben las reformas sociales para aliviar la pobreza, que los efectos de la pandemia incrementaron a más del 40 por ciento de la población colombiana. En este sentido, el expresidente Uribe ha estado insistiendo públicamente en la necesidad de aprobar dichas reformas, so pena de perder la democracia.

Finalmente, los sectores democráticos de Colombia deben prepararse para la posibilidad cierta de un fraude que se ha convertido en un modus operandi de la izquierda asesorada por el Foro de Sao Paulo. El caso reciente de Perú debe servir de ejemplo, puesto que, en una elección reñida, la diferencia la hacen unos testigos de mesa bien entrenados y motivados. La sociedad civil debe activarse desde ahora para crear una red ciudadana por la defensa del voto. No basta con llamar a elecciones, hay que prepararse para defender hasta el último que se emita.

Como dice el politólogo boliviano Carlos Sánchez Berzaín, la confrontación del siglo XXI en las Américas de libertad contra dictadura no es una disputa ideológica ni política sino existencial. Es un deber impedir que el horror del castro-chavismo se instale en Colombia y, por ende, en la región.

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