La triple estrategia para imponer el binomio del MAS

Columna
Pagina Siete, 15.12.2018
Mery Vaca, periodista boliviana
Concentraciones populares y proclamaciones, la legalización del binomio y la Ley de Partidos buscaron y lograron el objetivo

El MAS concluye un año de intensa campaña electoral. En cada pueblo, en cada entrega de obra, de parte de cada sector social que apoya al Gobierno, hubo una proclamación para el binomio conformado por Evo Morales y Álvaro García Linera.

Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”, reza el adagio popular, que bien puede ajustarse a la estrategia masista de proclamar hasta el cansancio a un binomio ilegal.

Para cambiar esa realidad, el MAS aplicó una triple estrategia: La demanda popular para que Evo volviera a postular, la legalización del binomio y la desestructuración de la oposición mediante la Ley de Organizaciones Políticas.

1. Las proclamaciones azules
Las proclamaciones forman parte del primer componente de esa estrategia, consistente en exhibir un amplio apoyo popular en calles y de contrarrestar las movilizaciones que, también a lo largo del año, exigieron el respeto al voto del 21 de febrero, cuando el binomio oficialista perdió la posibilidad de volver a candidatear. De esta manera, el MAS buscó legitimidad ante la ausencia de legalidad.

Este plan empezó el mismo 21 de febrero, la fecha elegida por las plataformas ciudadanas de oposición para pedir el respeto del voto de 2016. En diferentes ciudades de Bolivia el MAS convocó a concentraciones, donde se comprobó la masiva presencia de funcionarios públicos.

Lo propio ocurrió el 10 de octubre, día de la democracia. El MAS sacó a sus bases en grandes movilizaciones para demostrar que no solamente los opositores estaban movilizados.

2. La legalización del binomio
El segundo eje de la estrategia tiene que ver con la búsqueda de legalidad para el binomio. Tras la derrota del 21 de febrero de 2016 se ensayaron varias alternativas, hasta que en noviembre de 2017 el Tribunal Constitucional, afín al Gobierno, falló a favor del MAS suspendiendo la aplicación de cuatro artículos de la Constitución y disponiendo la aplicación preferente del Pacto de San José, para que prevaleciera el derecho humano de Evo Morales a ser elegido indefinidamente.

Este fallo, sin embargo, se contrapone al resultado de la voluntad popular del 21F, por lo que la decisión final pasó a manos del Tribunal Supremo Electoral (TSE), sobre el que se concentró la presión. “Usted no interpreta, usted simplemente ejecuta lo que dice un órgano superior en el ámbito constitucional”, dijo de forma imperativa García Linera a finales de octubre dando línea a lo que el TSE debía hacer.

Para entonces ya se habían producido dos renuncias en esa institución. El vocal José Luis Exeni se fue arguyendo una enfermedad y la presidenta, Katia Uriona, dejó el cargo denunciando “situación de estancamiento”.

Con la salida de ambos vocales y con el nombramiento de Lidia Iriarte como vocal titular, el Gobierno logró el control del TSE.

La noche del 4 de diciembre, mientras se armaba una protesta nacional contra la habilitación del binomio del MAS, el TSE adelantó cuatro días la resolución más esperada del año y habilitó a Morales y García Linera por cuatro votos contra dos disidencias, la de Dunia Sandoval y Antonio Costas.

3. Ley de Partidos Políticos
Pero, si las elecciones generales se celebrarán en octubre de 2019, ¿cómo es que los acontecimientos se precipitaron en 2018? Todo tiene que ver con la aprobación de la Ley de Organizaciones Políticas que entró en agenda a iniciativa del TSE, pero que le sirvió al MAS para buscar un camino rápido para legitimar el binomio y al mismo tiempo desestructurar a la oposición.

La ley que, según sus proyectistas, buscaba la democratización de los partidos, terminó electoralizando prematuramente al país porque dispuso la realización de elecciones primarias para enero de 2019.

El proyecto enviado por el TSE a la Asamblea Legislativa, disponía que las primarias se realizarían de forma paulatina hasta 2024, sin embargo, el MAS ignoró esa parte del proyecto y dispuso su realización obligatoria para 2019. Serán en enero.

Paralelamente se embarcó en una intensa campaña para inscribir nuevos militantes, llegando a acreditar más de un millón, mientras que otros partidos  inscribieron un máximo de 150 mil militantes, que es el caso de los Demócratas. Sin embargo, fueron insistentes las denuncias de que los funcionarios públicos estaban obligados a inscribirse, además de registrar a sus familias o amigos.

Con apenas semanas para estructurar alianzas y binomios, la oposición terminó postulando ocho fórmulas, lo que podría llevar a la dispersión del voto y beneficiar al MAS.

El objetivo de democratizar internamente a los partidos no será cumplido porque los nueve binomios inscritos son únicos, es decir, no tendrán a nadie con quien competir. Y, para eso, el Estado gastará 27 millones de bolivianos.

Evo Morales inicia el descenso
La vida del presidente Evo Morales fue un constante y rápido ascenso social, político y hasta económico desde que dejó su natal Orinoca. Se fue al Chapare, donde se convirtió en dirigente sindical y salió de allá para erigirse en político nacional, hasta que el 2003 alcanzó la presidencia de Bolivia con más del 50 por ciento de apoyo.

Durante los 13 años que ya lleva en el poder, no dejó de ascender, sobre todo en cuanto a acumulación de poder se refiere. Este 2018, además, ese ascenso fue físico, porque inauguró el nuevo palacio presidencial y dividió su estancia entre la residencia presidencial y el piso 24 del lujoso edificio, donde tiene una suite de más de mil metros cuadrados.

Lo curioso del caso es que para trasladarse de la residencia de San Jorge a la elevada suite presidencial, lo hace en helicóptero. Es decir, Evo ahora se mueve únicamente entre las nubes. Muy lejos quedaron aquellos días en los que recorría a pie los campos del altiplano pastando sus llamas.

Sin importar las polémicas generadas por el alto costo y el daño provocado a su propia imagen, el mandatario inauguró este año el nuevo Palacio presidencial con un costo de 34 millones de dólares. Para quien dice haber conocido las sábanas y la pasta dental en el cuartel, mudarse a un penthouse con dos saunas y gimnasio no puede ser otra cosa que un ascenso social.

Económicamente tampoco le fue mal. Hasta agosto tenía un saldo de 732 mil bolivianos, según datos difundidos por la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF).

A este saldo hay que agregarle su patrimonio que, según la declaración jurada ante la Contraloría, es de 2,5 millones de bolivianos. Y no tiene ninguna deuda. El Presidente gana 24.251 bolivianos al mes y tiene casi todos sus gastos cubiertos por el Estado.

El hecho de haberse instalado en el piso 24 y de usar únicamente transporte aéreo para ir de un lugar a otro, no impidió que el grito de “Bolivia dijo No” le hiciera aterrizar en la realidad de tanto en tanto.

Sin importar qué tan lejos se trasladara, siempre había unos cuantos activistas de la oposición exigiéndole que respete el voto del 21 de febrero de 2016, cuando la mayoría rechazó su nueva  postulación presidencial.

A tal extremo llegó el acoso público, que el mandatario no pudo inaugurar los Juegos Odesur, para lo que el Estado invirtió al menos 300 millones de bolivianos. Dentro del Estadio Félix Capriles de Cochabamba, el grito de “Bolivia dijo No” fue ensordecedor.

Aún peor, ni siquiera pudo asistir a la graduación de su hija Eva Liz por temor al escrache, que evidentemente lo hubo, pero solo pudo ser oído por su hija. Al día siguiente del acto Morales se reivindicó cocinando un pescado  para Eva Liz, con quien además salió a trotar.

Batiendo récords
A Evo Morales le gusta acumular récords y, sin duda, el más importante de su carrera fue logrado el 14 de agosto de este año,  cuando superó a Víctor Paz Estenssoro en tiempo de permanencia en el poder. Ese día cumplió 12 años, seis meses y 22 días de permanencia continua en el poder, mientras que Paz Estenssoro había llegado a ese tiempo con mandatos discontinuos.

Tanto tiempo permaneció en el poder y por tanto en la residencia presidencial que ahora ya no quiere irse, según confesó en viaje que hizo al extranjero.

Evo Morales, que no tuvo la oportunidad de estudiar una carrera universitaria y que confesó que no lee libros, fue declarado doctor honoris causa en  decenas de universidades a  lo largo y ancho del mundo, lo que cual representó para él también un ascenso académico.

Pero, como una señal de que este no es el mejor año para Morales, por primera vez una universidad, en este caso, la Pública de El Alto, decidió quitarle el doctor honoris causa que le había otorgado hace años.

El descenso
Pero, como todo lo que sube baja, Morales ha empezado el descenso en el último tiempo. De ser el mandatario mejor calificado a nivel internacional, ha pasado a la lista de los peor calificados. Un estudio de la empresa Ipsos de Perú lo ubica en el puesto nueve de 14 mandatarios, con sólo 31 por ciento de aprobación.

A nivel nacional la situación es parecida. En las últimas encuestas de la empresa Mercados y Muestras para Página Siete sobre intención de voto, se ubica segundo, después del candidato Carlos Mesa. Esto ocurre luego de liderar todos los sondeos durante 13 años.

Como las malas noticias no llegan solas, este año Morales tuvo que tomarse el trago amargo de  una derrota histórica ante la Corte Internacional de La Haya, que rechazó todos los argumentos de Bolivia y dispuso que Chile no tiene obligación de negociar con el país una salida al Pacífico.

Evo Morales llegó hasta lo más alto en cuanto a poder político se refiere. Pero, también existen señales inequívocas de que empezó el descenso. Y, dicen los abuelos que entre más alto se sube, más fuerte puede ser la caída.

No hay comentarios

Agregar comentario