Ola populista sudamericana

Columna
El Mercurio, 09.10.2021
Hernán Felipe Errázuriz, abogado y ex ministro de RREE

En 2019 se celebró el “Encuentro de Presidentes de América del Sur”. La reunión en La Moneda congregó a los presidentes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú. Representaban cerca del 70% de la población sudamericana. Entonces el populismo prácticamente había sido derrotado en América del Sur. Entre otros, Rafael Correa, Dilma Rousseff y Cristina Fernández de Kirchner habían sido desplazados, y Evo Morales y Nicolás Maduro, repudiados.

En 2021, a dos años, es impensable un encuentro semejante de mandatarios de centro y de derecha. Ha vuelto el populismo al subcontinente. El cuadro es otro. Los presidentes Sebastián Piñera, Iván Duque y Jair Bolsonaro, asediados. Habría que agregar que los presidentes de derecha Lacalle y Lasso fueron capaces de contener el populismo en Uruguay y Ecuador. El Presidente Piñera, como ningún otro, tuvo que negociar la Constitución para sobrevivir.

Evo Morales virtualmente gobierna Bolivia, persiguiendo opositores. La expresidenta Jeanine Áñez y miembros de su gabinete están en prisión preventiva. Ningún mandatario de la región denuncia los atropellos bolivianos. Lo contrario, el gobierno chileno pretende infructuosamente normalizar las relaciones con el gobierno de Bolivia.

Maduro, más firme que antes, sigue concentrando el poder, con los mayores daños para los venezolanos: cinco millones forzados a emigrar por la mayor inflación y migración en curso del planeta, y el nivel más elevado de pobreza del hemisferio sur. Las migraciones masivas en la región provienen de gobiernos de izquierda que así se liberan de opositores.

Cristina Fernández ha regresado al poder. Argentina sigue a Venezuela en el aumento de la pobreza, bajo una inflación que supera el 50% anual.

En Chile, por razones electorales, la presión populista destruye ahorros indispensables para el crecimiento, menosprecia los riesgos de la inflación destructiva de los salarios, prefiere los tentáculos del Estado a la libertad de expresión, de enseñanza y económica.

¿Cuánto durará la ola populista de la década en la región? No lo sabemos. Lo probable es que no por mucho tiempo, a juzgar por los resultados de sus gobiernos. Alentadora es la derrota del kirchnerismo en la reciente elección primaria y la emergencia de Rodríguez Larreta, en Argentina. En Perú, en busca de estabilidad, el Presidente Luis Castillo se ha visto forzado a un cambio de gabinete, alejándose de otro populismo, el del marxista Partido Perú Libre que lo patrocinó.

El populismo manipulador parece haber regresado por ahora, deteriorando o amagando las legítimas oportunidades de bienestar de la población sudamericana.

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