¿Político o pastor?

Columna
Enrique Rivera V.
voxpress.cl, 29.06.2017

Cuando una mayoría de cardenales le insistió a su colega Jorge Bergoglio que aceptase ser el sucesor del renunciado Benedicto XVI, los miembros de la Compañía de Jesús temieron lo peor. Llegaron a sospechar que la curia romana podía llegar a “cualquier extremo” para impedir que el nuevo Pontífice, aunque fuese “en la medida de lo posible”, pusiera fin al histórico y arraigado conservadurismo de la Iglesia.

Por sus intervenciones en los concilios y cónclaves, sus colegas cardenales tomaron debida nota de que las características de Bergoglio calzaban con el necesario encuadre de la Iglesia Católica en un mundo definitivamente dislocado.

El Papa ‘pastor’ se agotó con Juan Pablo Segundo y a Benedicto, simplemente, se le obstaculizó la consecución de sus objetivos. Había llegado la hora de un Papa ‘político’, audaz y atrevido, que ubicase a una deprimida Iglesia Católica en el eje del debate mundial.

Su aperturismo fue rápidamente captado por la feligresía, mucha de la cual, aunque a regañadientes, escucha y acepta sus ‘modernizadores’ y ‘terrenales’ mensajes, y ello sólo gracias a la verticalidad de su organigrama.

Francisco I ha sido un bálsamo para el inmenso número de católicos en conflicto con las leyes de la Iglesia y ha sido, también, una voz potente, e incluso, destemplada, en la política mundial. Y ello, porque él es un político más que la tradicional figura papal del hombre bueno y santo.

Éste es el personaje que en pleno verano del 2018 visitará tres ciudades de Chile, en una gira relámpago que  —téngase presente— volvió a excluir a su natal Argentina. Antes no quiso llegar hasta ella por sus desacuerdos con la socialista y corrupta Cristina Fernández y ahora no quiere que saque ventajas de él el derechista Mauricio Macri.

Coincidencia o no, su viaje a Sudamérica incluirá a Colombia, donde se encuentra trabado el fallido primer acuerdo de paz entre el Gobierno de ese país y los crueles guerrilleros de las FARC, avenimiento en el cual él jugó un gravitante rol.

Se concluye que, al menos para este Pastor, sus ovejas no son lo prioritario. Y parece ser que las ovejas chilenas, tampoco, dado la connotación política de las ciudades que visitará: Santiago, Iquique y Temuco.

En Santiago será recibido por una Presidenta en el plazo final de expiración, dejando a un país en ruinas y extremadamente dividido. Se abrazará con la gran paladín del aborto, un tema, quizás uno de los pocos, en que este Papa no ha permitido ni un centímetro de relajo. Sin embargo, su presencia junto a Bachelet contribuirá a fortalecerla y reanimarla, coloreando  su desteñida imagen internacional.

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