Turquía bajo Erdogan

Columna
El Líbero, 27.08.2018
Alejandro Alarcón, economista y profesor

Recep Tayyip Erdogan ha gobernado por más de una década Turquía. Hace dos años, un fallido golpe de Estado trató de sacarlo del poder, pero le dio la oportunidad de convertirse en un dictador de aquellos… En el país, ya no hay separación de poderes, el poder judicial es manejado a su antojo y domina sin contrapeso un parlamento en el cual no hay oposición. Tampoco hay prensa libre y las principales instituciones económicas las conduce él directamente: el Ministro de Finanzas es su yerno y no existe Banco Central independiente.

Las consecuencias de la crisis financiera mundial, en 2008, le permitieron a Erdogan aprovechar las condiciones financieras que sacaron a los llamados países desarrollados de la recesión. Esto es, tasas de interés cercanas a cero en esos países y abundantes estímulos monetarios. El financiamiento internacional fluyó a Turquía para financiar a empresas y personas, lo que generó un explosivo crecimiento de créditos de consumo y una expansión inédita del sector de la construcción.Así, experimentó un boom que consolidó su poder y alejó las presiones de Occidente por reformas políticas y económicas para que ese crecimiento fuera sustentable en el tiempo.

De manera que es fácil advertir que el soterrado conflicto que venía sosteniendo con Estados Unidos, atizado con el intento de golpe de Estado en 2016 y con la imposición de sanciones, más la guerra comercial declarada recientemente por Trump allí -que ha significado un aumento de las tarifas sobre el acero y el aluminio- no explican la crisis financiera. Está claro que exacerbaron los problemas, pero es más bien la falta de instituciones democráticas, la inexistencia de balance de poderes, la nula presencia de un Banco Central independiente, las que le pasarán la cuenta a Erdogan y desde luego a la población, que sufrirá las consecuencias de sus medidas populistas. Todos ellos comerán menos, dormirán menos y trabajaran más con el ajuste económico que enfrentarán, lo que estará simbolizado  finalmente por la recesión que sufrirá ese país. Todos ellos serán testigos de un menor bienestar y más pobreza.

Los líderes populistas van mutando, desde ese estado a dictatoriales, porque es lo que necesitan para aferrarse al poder. El populismo deviene en dictadura cuando los que gobiernan ya no pueden financiar sus excesos. Entonces, culpan al Imperialismo, a los opositores y hasta a los empresarios por los graves errores que ellos han cometido en búsqueda del poder. Aprendamos.

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