“China lo va a hacer notar si nosotros alteramos el programa del cable”

Entrevista (Fernando Schmidt A., embajador ® y exsubsecretario de RREE)
El Líbero, 25.02.2026
Magdalena Olea

En conversación con El Líbero, el exsubsecretario de Relaciones Exteriores advirtió que «este es uno de los momentos más difíciles que hemos vivido en los últimos 60 años». El exembajador sostuvo que también «puede haber represalias por parte de China (…). No subestimemos a China, es extraordinariamente sutil, pero da a conocer sus señales de a poco».

La revocación de visas estadounidenses a tres funcionarios del gobierno chileno -al ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz; el subsecretario de Telecomunicaciones del Partido Comunista, Claudio Araya; y su jefe de gabinete, Guillermo Petersen-, debido al cable submarino que está negociando Chile con China, ha seguido generando repercusiones.

En conversación con El Líbero, el ex subsecretario de Relaciones Exteriores y exembajador, Fernando Schmidt, comentó esta situación y abordó las repercusiones que podría generar para el país.

«Tuvimos demasiadas advertencias y no las tomamos en cuenta»
-¿Qué le parece la sanción de Estados Unidos contra los funcionarios del gobierno chileno?
-La medida evidentemente es sancionatoria, aunque no sea de una extrema gravedad, pero sin duda alguna es una señal política. Y como señal política nos tenemos que preguntar varias cosas. ¿Qué hicimos mal? Porque tuvimos demasiadas advertencias durante casi dos décadas, y no las tomamos en cuenta, esos símbolos, esos cambios que iban produciendo hasta que Estados Unidos nos vino a decir, ojo.

-Y el embajador estadounidense Brandon Judd dijo que había advertido que esto podía pasar. De hecho, se supo que este proyecto fue aprobado el 27 de enero, pero se anuló dos días después, ¿cómo ve esto?
-El gobierno está al debe con la opinión pública respecto de una serie de temas. ¿Son necesarios dos cables que crucen el Pacífico para las necesidades sudamericanas? Y quiero hacer un poco de historia en esto, vale la pena hacer algo de arqueología. En octubre del año 2012, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos emitió un informe, después de 11 meses de investigación, donde se concluía que equipos chinos representaban una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos. Y estamos hablando del gobierno de Barack Obama, con Joe Biden como vicepresidente. Una señal que nosotros deberíamos haber advertido en nuestras relaciones con China. Sin embargo, no las advertimos en su debida dimensión… Dos años después de esa advertencia que debimos haber registrado, durante la gira a China en la que participa la presidenta Bachelet en 2014, ella visita Huawei Technologies y en 2016 hay una visita del mandatario chino, Xi Jinping, a Chile. Y ahí, en ese momento, se destaca un acuerdo con Huawei y el financiamiento de programas de cooperación de entidades chinas. Al año siguiente, en mayo de 2017, lanzamos una gran iniciativa que en ese minuto nos enorgulleció a todos los chilenos, la idea del cable Humboldt que iba a cruzar desde Valparaíso hasta Shanghai, íbamos a convertir a Chile en un «hub digital» (…). En abril de 2019, esta vez con Trump en el poder, viene Mike Pompeo, secretario de Estado, y dice, usted que va a China, por favor, tenga en cuenta estos datos, que atentan contra la seguridad de los Estados Unidos y contra la seguridad de toda América Latina, una advertencia explícita. Ahí nosotros hacemos un ajuste y el cable, en vez de llegar a China, lo hacemos llegar hasta Australia, que es un país aliado de los EE.UU. (…). Poco tiempo después, en mayo de 2019, en Estados Unidos se firma una orden ejecutiva, donde se declara como emergencia nacional y amenaza a la cadena de suministros de tecnologías de información y comunicación, los cables extracontinentales. Y el Departamento de Comercio coloca ese mismo día a Huawei en una lista negra.

-¿Y este “espionaje” que acusa Estados Unidos a través del cable es real?
-El cable nuestro estaba afectando sensiblemente la seguridad de los Estados Unidos. Y también la seguridad nuestra, porque por esos cables se transmite información bancaria. Se puede transmitir información empresarial, se puede transmitir la información de los datos, las bases de datos de cada uno de nosotros. Es decir, efectivamente los cables sirven para poder espiar o hacer algún tipo de intervención en otro país.

«Nos falta mucha información, nos falta mucha transparencia ante la opinión pública«
-¿Cómo ve la reacción que ha tenido el gobierno chileno? ¿Ha faltado transparencia por parte de la autoridad de Chile?
-A mí me molesta que Estados Unidos o que un país extranjero nos venga a decir lo que tenemos que hacer, pero es que nosotros no hicimos nuestra tarea, es decir, hubo un problema previo, no supimos reaccionar a tiempo frente a todas estas señales. No nos podemos quejar. Y este es un segundo cable. La primera pregunta que tenemos que hacernos todos: ¿era necesario un segundo cable? ¿Qué razones justificaban ese segundo cable? Es cierto que nosotros emitimos un decreto y luego revocamos el decreto dos días después. ¿Qué pasó entre medio? ¿Qué consideraciones hubo? Es decir, ahí hay una confusión. Nos falta mucha información, nos falta mucha transparencia ante la opinión pública, porque estamos siendo sorprendidos por la prensa, cuando deberíamos recibir la información directamente desde el gobierno.

-¿Y, efectivamente, cree que acá se trabajó con demasiada premura y sin medir consecuencias políticas ? ¿Cree que acá puede haber influido el rol del subsecretario de Telecomunicaciones del PC, Claudio Araya?
-Yo creo, pero es especulativo. Parece evidente constatar una vinculación entre el PC y el lobby que el PC en Chile ejerce sobre las distintas actividades que los intereses chinos desarrollan en Chile y el Partido Comunista chino, y sus intereses geoestratégicos en nuestro país. Parece evidente, pero no deja de ser especulativo. Entonces, lo primero que tenemos es que, técnicamente, ¿qué justifica la presencia de un segundo cable que une Valparaíso con Hong Kong? Que puede decirse que es una región administrativa especial de China, pero en realidad es parte constitutiva de la República Popular China y es absolutamente permeable a la injerencia tanto del Partido Comunista chino, como de los ministerios de Defensa o de los ministerios de Telecomunicaciones respectivos.

-¿Cuál es el problema con este cable que termina generando esta crisis diplomática?
-Evidentemente la infiltración. Es decir, el cable pertenece a una red de telecomunicaciones. No es un teléfono celular lo que está en juego, no. Está en juego en realidad una red, una infraestructura de telecomunicaciones. Y como infraestructura de telecomunicaciones es algo muy relevante de tener en cuenta. Ahora, si los Estados Unidos y otro país comparten contigo información que es sensible, sea de carácter militar, científico, de datos de todo tipo, bancario, etc., es lógico que haya un cierto relajamiento de la seguridad de todos esos datos por un cable de un país que hasta ahora es considerado el competidor más visible que tienen los Estados Unidos en el mundo, ahí está la cuestión.

-Ahora, más allá de la represalia de Estados Unidos o de las sanciones, ¿a Chile le conviene o no el cable? ¿El proyecto en sí es bueno para el país?
–El primer cable, el que ya está en construcción, le conviene a Chile, no cabe ninguna duda. Ese va desde Valparaíso a Australia. Se acaba de determinar el levantamiento de todos los fondos marinos para comenzar la construcción de ese cable. Es decir, no nos vamos a quedar sin cable. La pregunta que tenemos que hacernos es qué justificaba ese segundo cable, aparte de la especulación de que puede estar la mano del Partido Comunista a través del Partido Comunista chino.

«China lo va a hacer notar si nosotros alteramos el programa del cable«
-¿Y qué consecuencias puede generar para nuestro país? El embajador Brandon Judd se refirió a la evaluación de la Visa Waiver. ¿Podría tener como consecuencia la cancelación del programa?
-Desde hace años tenemos el tema de la Visa Waiver dando vueltas como una suerte de amenaza, pero yo creo que no es la Visa Waiver lo más importante. Hay un elemento mucho más relevante frente a todo esto, que es una disputa geopolítica mundial en la cual no hemos sabido nosotros mismos determinar a qué mundo pertenecemos… ¿Tenemos un pasado chino? ¿Hablamos los distintos idiomas chinos? ¿Tenemos unos patrones culturales, estéticos chinos o somos occidentales?

-¿Usted cree que falta una definición al respecto?
-Falta una definición clara, evidentemente. China es un socio importantísimo para nosotros. Es un socio relevante, pero desde el punto de vista económico y comercial.

-¿Y qué problemas podrían abrirse ahora con China?
–Si este cable se cae, esto se suma a una seguidilla de situaciones en las cuales nosotros hemos tenido que retractarnos de posiciones anteriores. Está el tema del observatorio con la Universidad Católica del norte, está el tema de los pasaportes del Registro Civil, y esto extraordinariamente sensible desde la óptica de ellos. ¿Qué consecuencias se pueden derivar para Chile sobre nuestro comercio exterior? Puede haber, no me extraña.

-¿Pueden haber represalias por parte de China?
-Sí, pueden haber represalias por parte de China… Son muy sutiles, tienen una diplomacia de 5.000 años. No subestimemos a China, es extraordinariamente sutil, pero da a conocer sus señales de a poco, a través de gestos que pueden ser imperceptibles, pero sin duda alguna lo van a hacer notar si nosotros alteramos el programa del cable.

-¿Y qué se hace ahí con la embajada en China y con la embajada en Estados Unidos?
-Eso hay que evaluarlo, hay que tener más información, evidentemente. Tenemos que saber reforzar nuestros instrumentos de ciberseguridad, eso que nos sirva de lección. A pesar de una institucionalidad que hemos creado recientemente, la ciberseguridad todavía es débil. El embajador de Estados Unidos nos dice que hay un par de ataques malignos sobre nuestras redes, sobre nuestros comercios, que no sabemos de donde provienen. Falta transparencia para determinar dónde fueron a parar esos ataques, cuántos miles o incluso cientos de miles de ataques diarios se están produciendo sobre nuestros sistemas de información. La opinión pública tiene el derecho a saber todo ese tipo de cosas, sentirse confiados y poder estructurar negocios o relaciones de cualquier tipo con los países que están involucrados sobre una base de fiabilidad, de confiabilidad.

-¿Por parte del gobierno chileno?
-Por parte del gobierno y por parte de los privados también. El mundo privado también tiene el derecho de presionar para tener transparencia respecto de todo lo que se está haciendo.

«Es una advertencia para la futura administración de Kast»
-¿Y qué salida le ve entonces a esto?
-Estamos en un momento extraordinariamente difícil. Yo creo que es de los momentos más difíciles que hemos vivido en los últimos 60 años, por lo menos. Porque estamos con una administración norteamericana que va a hacer todo lo posible para que se desmantele este segundo cable y se revierta a fojas cero, y tenemos a un gobierno como el chino que ya ha reaccionado en un comunicado bastante duro, y que no le va a gustar que su proyecto estrella se desmantele de la noche a la mañana.

-¿Y esto cuánto puede complicar a José Antonio Kast?
–Es una advertencia para la futura administración, aunque la futura administración está bastante alineada con los propósitos del Departamento de Estado de los Estados Unidos, en el sentido de que sí hay un tema de seguridad nacional de por medio, como también lo entienden los países europeos. Canadá de Justin Trudeau también sancionó fuertemente en enero de 2022 a las empresas chinas, especialmente a esta empresa China Mobile, por razones de seguridad nacional, y la sacó del territorio canadiense. También fueron prohibidas Huawei y ZTE. Luego, en Europa no hay inversiones de la red de China Mobile, la misma que se supone va a estar detrás de todo esto, salvo para operaciones de telefonía virtual. China Mobile solo tiene inversiones en Pakistán. Es decir, gobiernos de distintos signos políticos han advertido de la seriedad que este asunto tiene para su propia seguridad nacional. Los países europeos en este minuto han determinado que lo que era antes una recomendación para todos los países de la UE, hoy día es una obligación, están obligados a que no haya redes en el territorio europeo que pertenezcan a empresas chinas.

-El tema es que Kast tiene un viaje a Estados Unidos el 7 de marzo, para participar de la cumbre Shield of the Americas. ¿Cómo debiera actuar en esta cumbre? ¿Puede o no puede representar a Chile y qué rol le va a tocar jugar?
-Él no representa a Chile todavía, va a representar a Chile constitucionalmente a partir del 11 de marzo de este año. Por lo tanto, es una persona que ha sido invitada de buena voluntad para poder participar. Esta visita responde de alguna manera a este complicado entorno geopolítico en el cual nos hemos visto involucrados contra nuestra voluntad.

-Ignacio Walker, ex ministro de Relaciones Exteriores, dijo que esta reunión “se puede transformar en un besamanos a Trump y su política exterior». ¿Qué definición tiene que tomar el presidente entrante?
-La palabra besamanos es casi equivalente a ser lacayo de los Estados Unidos. Y eso obviamente que nosotros no podemos hacer. Tenemos que mantener siempre una cierta independencia, tratar de buscar con nuestros propios medios, y EE.UU. tiene que saber que nosotros necesitamos de ese oxígeno, primero con nuestro principal socio comercial que es China. No podemos reemplazar nuestras exportaciones de la noche a la mañana. El rol de Kast va a ser básicamente de conversar con las autoridades norteamericanas y también con nuestros países del entorno que estén participando allí.

-¿Y cree que este tema podría afectar la visita de Marco Rubio para el cambio de mando el 11 de marzo?
-Incluso hasta podría potenciarla. No debiera afectar en lo más mínimo la visita de Marco Rubio a Chile. Si Estados Unidos quiere tener a Chile como un socio confiable y quieren darle a Chile ciertas seguridades para que pueda tener oxígeno en su relación con China, hay que tener una relación franca con ellos que permita el desarrollo de esa relación transpacífica.

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