Reportaje Realidad y Perspectivas, N*142 (diciembre 2025) Francisco Devia Aldunate, diplomático de carrera
Francisco Devia fue presidente de la Asociación de Diplomáticos de Carrera (ADICA). En su desempeño se manifestó como profundo impulsor de la profesionalidad diplomática y en esa calidad fue uno de los primeros denunciantes de las actividades poco ortodoxas de la embajadora Manahi Pakarati en Nueva Zelanda. Reproducimos íntegramente su colaboración por parecer de alto interés gremial y profesional para nuestra Cancillería.
Los obstáculos para ejecutar la política exterior que el presidente Gabriel Boric deseaba llevar a cabo comenzaron inmediatamente tras asumir el poder.
Lo anterior, derivado de que la Teoría Realista de las Relaciones Internacionales –aquella que postula que el interés nacional y el poder constituyen el motivo principal de las relaciones entre los Estados– se imponía por sobre la Corriente Idealista-progresista que se caracteriza por tener un enfoque proclive a la protección y defensa de los derechos humanos, la democracia y el multilateralismo.
Asimismo, se encontró este Gobierno ante un escenario internacional multipolar complejo e incierto, en donde la geopolítica y la geoestrategia pasaron a ser esenciales. Sin embargo, la Cancillería no reparó en este cambio de paradigma, e insistió en estos casi cuatro años por promover una política exterior progresista, con dos énfasis adicionales: una política exterior “turquesa” y “feminista”. Quizá el ícono de esta última fue el nombramiento de la actual Embajadora de Chile en Nueva Zelandia, Manahi Pakarati, quien publicó hace poco en las redes sociales un cartel que decía: “Libre determinación para la nación Rapa Nui”.
Cabe recordar que la Sra. Pakarati fue nombrada por el Gobierno de Boric como directora del Ceremonial y Protocolo. Durante su gestión ocurrieron dos sucesos vergonzosos: se acusó a SM Felipe VI de España de retrasar la ceremonia de transmisión de mando y ella, pese a su cargo, no intervino en la fallida entrega de cartas credenciales del Embajador de Israel en Chile. Además, la Sra. Pakarati es la misma persona que exhibió una bandera mapuche en un acto de su propia Embajada, en compañía de la expresidenta de la Convención Constituyente, Elisa Loncón.
Este comportamiento, claramente secesionista, ha provocado que numerosas personas estemos solicitando la destitución de su cargo. Con todo, esta “afrenta diplomática” es una más de una serie de incidentes reprochables y escandalosos que han afectado la imagen de la Cancillería en este período, algo impensado y que he visto por primera vez en mis tres décadas en el Servicio Exterior de Chile.
Por lo expuesto, se precisa de una Cancillería coherente, realista, eficaz y que tenga como norte la defensa de la soberanía e integridad territorial de nuestra querida patria. Confío que la próxima administración tome nota de aquello y proceda con una urgente reestructuración del Ministerio de Relaciones Exteriores.

