Entrevista [Enrique García, ex agente cubano de inteligencia] El Líbero, 12.01.2026 Emily Avendaño
Tras la muerte de 32 agentes cubanos en el operativo que capturó a Nicolás Maduro, Enrique García desmitifica el poder de los servicios de seguridad de la isla. Asimismo, advierte en esta entrevista con El Líbero sobre la «agresiva» influencia de La Habana en Chile y sobre el gobierno de Gabriel Boric. También aborda los desafíos que enfrentará José Antonio Kast para evitar ser víctima de un nuevo estallido de violencia. Y sobre el futuro de la dictadura en Cuba sentencia que 2026 «es su último año».
El 8 de enero de 1989, Enrique García desertó de la inteligencia cubana, llevándose consigo secretos de un aparato que, según explica, no ha dejado de operar en América Latina. Quien fuera Vicecónsul en Bolivia y representante comercial en Ecuador -posiciones que servían de fachada para su labor de agente encubierto- conoce de cerca cómo se mueven los hilos de La Habana. Durante la década de los 80, tuvo bajo su vigilancia a siete países, incluido Chile, y hoy asegura que aunque el aparato de seguridad cubano se ha debilitado, permanece su capacidad de influencia.
García analiza el reciente operativo estadounidense en Venezuela, que resultó en la detención de Nicolás Maduro y Cilia Flores, y que dejó al descubierto la masiva presencia militar cubana en Caracas.
En conversación con El Líbero, García sostiene que la presencia cubana en Venezuela fue “masiva” y que La Habana llegó a “colonizar a un país rico” gracias a su aparato de seguridad. “La contrainteligencia militar, la DGCIM, la controlan y dirigen los propios cubanos o educados por ellos”, afirma, apuntando a un proceso planificado durante años que permitió sostener a la dictadura chavista y proyectar su influencia en la región.
No obstante, plantea que los servicios cubanos, mintieron a Maduro sobre su real capacidad de protegerlo y advierte que la caída del dictador expone las limitaciones reales de ese aparataje.
Con respecto a Chile, asegura que la inteligencia cubana ha operado de manera “muy agresiva”, y vincula directamente los intereses de la isla con la violencia desatada en octubre de 2019. “Yo pienso que Cuba de alguna manera tuvo que ver en los desmanes que se realizaron en Chile en el año 2019, cuando destruyeron el Metro y quemaron la ciudad de Santiago”, sostiene.
En vísperas de que José Antonio Kast asuma la presidencia, el exagente ve con sospecha el reciente nombramiento de Óscar Cornelio Oliva como nuevo embajador cubano en Santiago. Lo interpreta como un intento de “refrescar la cara de la dictadura” tras años de una estrecha relación con la administración de Gabriel Boric. Y sobre el mandatario saliente, García es crítico: “Boric siente más que una simpatía por Cuba… su círculo íntimo es de personas muy allegadas a la dictadura cubana”, menciona, citando los vínculos familiares e ideológicos de figuras como la exministra Maya Fernández y la vocera Camila Vallejo.
Ante la posibilidad de nuevos focos de inestabilidad con el cambio de mando, García opina que el gobierno de José Antonio Kast debe “profundizar en todo lo que pasó en el 2019 y llevar a los tribunales a todos los terroristas subversivos que trataron de destruir Chile”. A su juicio, la «limpieza de la casa» mediante mecanismos legales es la única vía para neutralizar a los agentes desestabilizadores que siguen presentes en el país.
Quedó demostrada la soberbia, la incapacidad y las grandes limitaciones de la Dirección de Seguridad Personal de Cuba
–¿Cuál es el alcance de la presencia cubana en Venezuela?
–El caso de Cuba y Venezuela es el primer caso de la historia en el cual un país pobre y destruido económicamente, pero con un aparato de seguridad gigantesco, coloniza a un país rico, como es el caso de Venezuela. Cuba logra sobrevivir, cuando estaba destruida económicamente, por la colonización venezolana (…). Cuba no lo reconoció nunca, lo negó públicamente en varias ocasiones, pero estaba más que clara la presencia cubana, incluso en la seguridad personal de Chávez, desde por lo menos el año 2003. La presencia cubana ha sido masiva.
–¿Es posible que haya habido oficiales cubanos dando entrenamiento en las fuerzas armadas venezolanas?
–Lo ha habido. La contrainteligencia militar, la DGCIM, la controlan y dirigen los propios cubanos o educados por ellos. Eso es lo que ha evitado que las Fuerzas Armadas de Venezuela, a pesar de que ha habido deserciones importantes durante años, no hayan podido poner freno a la dictadura venezolana… Fue un proceso paulatino, en un periodo de varios años, que dirigió Cuba, a cambio de la inmensa riqueza de Venezuela y al mismo tiempo, con el dinero de Venezuela, lanzar todo un proyecto continental a través de los diferentes grupos que se crearon, socialistas, comunistas, en América Latina, como el Alba, para llegar al poder por la vía democrática, y después imponer una dictadura, que fue lo que pasó en Venezuela, en Ecuador con Rafael Correa, o Bolivia. Llegan al poder por la vía electoral, después desmantelan el sistema democrático, llaman inmediatamente a una constituyente para cambiar todo el ordenamiento. Gracias a Dios, en el caso de Chile, no fue aprobada, porque la Constitución es la herramienta que les hace falta a ellos para desmantelar todo el sistema democrático e institucional del país
–¿Cómo se explica que la seguridad personal de un presidente esté en manos de agentes cubanos?
–Cuba lo ha hecho en otros países antes. Cuba lo hizo en Chile, la seguridad Allende la dirigía Cuba, con personas entrenadas y preparadas por Cuba y con oficiales cubanos durante el gobierno de la Unidad Popular. Lo ha hecho en Angola o Mozambique (…). Estos líderes autocráticos convertidos en dictadores no confían en sus propios hombres, no confían en su propia seguridad.
–Los oficiales cubanos fallecidos eran 21 agentes del Ministerio del Interior (Minint) con rangos que oscilan entre primer suboficial y coronel, y 11 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), con edades comprendidas entre los 26 y los 67 años. ¿Qué le dice a usted esta información?
–Hay una cosa que no está clara todavía, y es que se habla de 32 fallecidos, pero en todos los combates hay más heridos que muertos. Según se plantea, hubo muchos heridos también, tanto por la parte cubana como por la parte venezolana. Y la cifra de muertos, por la manera en que se ha ido leyendo creo que todavía no la sabemos. En cuanto a las personas que estaban alrededor de Maduro, el Ministerio del Interior de Cuba ha estado presente en todos los sectores de la seguridad y militar de Venezuela. Había asesores de inteligencia, asesores de contrainteligencia, asesores de seguridad personal, guarnición de seguridad, ‘clavistas’ que son los encargados de las comunicaciones cifradas. Hay un complejo de departamentos del Ministerio del Interior de Cuba que estaban operando en Venezuela, junto con departamentos de las FAR. Alrededor de Maduro, en Fuerte Tiuna, debían estar no solo miembros de la seguridad personal, sino los jefes de esos anillos de seguridad. Tengo entendido que incluso había edificaciones donde vivían militares y oficiales cubanos. Aparte de eso, cuando se produce esta operación de extracción para poder neutralizar el fuego enemigo, como se dice militarmente, se atacaron diferentes puntos, no sólo Fuerte Tiuna, se atacaron centros de comunicación, lugares de movilización de cohetería antiaérea (…). Debe haber habido cubanos en los demás lugares donde se produjeron los ataques.
–El medio ABC de España publicó un reportaje en el que señala que quienes custodiaban a Maduro eran los ‘Avispas Negras’, las temidas tropas especiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba. ¿Qué caracteriza a este grupo y por qué son de cuidado?
–Por la información que yo tengo, creo que principalmente los que estaban alrededor de Maduro no eran las ‘Avispas Negras’, o sea, podría haber comandos de las ‘Avispas Negras’ dentro de los círculos de seguridad, de 6 o 7 personas, pero creo que básicamente los que estaban dirigiendo la protección de Maduro eran la Dirección de Seguridad Personal de Cuba, la DSP. Pero, en última instancia, eso no es tan importante porque en definitiva todos son parte del aparato militar cubano.
–¿Y cómo actúan?
–Qué sucede: la seguridad personal es algo muy especializado, se estudia, porque supuestamente tiene que ser gente experta, tiene que haber un aparato de contrainteligencia incluso de ellos para prever de dónde pueden venir ataques, tiene que estar listo el estudio de las rutas, los movimientos, tienen que prever todo tipo de acciones que se puedan realizar para atentar contra la vida o detener, como en este caso, a un protegido como Maduro.
–Cómo se explica que si era un grupo tan especializado y se sabía que EE.UU. estaba en las costas del Caribe desde por lo menos agosto, ¿por qué EE.UU. pudo hacer esta operación tan campantemente?
–Primero, la operación que desarrolló Estados Unidos fue operativamente perfecta, pero lo que estás hablando es muy importante. Eso demuestra, en mi opinión, la soberbia y, después, la incapacidad y las grandes limitaciones de la seguridad personal de Cuba. Cuando tú manejas la protección de una persona, lo primero que tienes que analizar es cuáles son las amenazas: un francotirador, que le pueden poner una bomba cuando se está trasladando… analizan todo el abanico de posibilidades, ellos preparan todas las respuestas, pero cualquier análisis racional de un equipo de contrainteligencia, de seguridad personal, en el caso de Maduro y más con un aviso grande, con la flota norteamericana en el Mar Caribe, ellos debían haber sabido perfectamente, que contra una operación de esta naturaleza era imposible que tuvieran la capacidad de hacer nada. Eso debían haberlo sabido y nunca se lo dijeron a Maduro, ni a ninguno de los líderes de la dictadura venezolana. No hay que ser un genio para darse cuenta de que ningún equipo de seguridad estaba apto para proteger a Maduro de una operación de extracción como la que se realizó, entonces demuestran la incompetencia y la manera en que los servicios de seguridad le mintieron también al dictador Maduro.
–¿Se derrumba el mito de las capacidades de los sistemas de inteligencia y de seguridad de Cuba?
–En el plano de penetración a gobiernos, de influencia en gobiernos, Cuba conserva todavía un aparato grande y bastante efectivo. Pero esta operación que sucedió en Venezuela demuestra que hubo falta de información y además falta de reconocimiento de sus debilidades e incapacidades. Sus capacidades de inteligencia todavía desestabilizan, pero -en general- en el ámbito de la seguridad, esto demuestra todas las incapacidades de los servicios cubanos.
–Ante un fracaso como este, puede suceder entonces que se retiren de Venezuela.
–Si las cosas fueran como deben ser, debería suceder, lo que pasa es que el dominio, el control y la influencia del aparato de seguridad de Cuba sobre el resto de lo que queda de la dictadura venezolana es muy grande. No me atrevo todavía a decir qué va a pasar. Los acontecimientos en Venezuela son impredecibles. Detener al tirano tiene un gran valor. Empezar por ahí sería lo adecuado, de tantas cosas que tienen que cambiar en Venezuela.
Delcy no es la principal ficha de Cuba
–Se ha documentado mucho la relación de Maduro con Cuba. ¿Cuál es la relación de Cuba con Delcy Rodríguez, que es quien quedó encargada?
–Maduro en el año 84, aproximadamente, estuvo en Cuba dos años estudiando, y antes había estado en otra visita, debe haber sido reclutado por los servicios cubanos y se introduce luego en el círculo de Chávez, cuando Chávez estaba preso después del intento de golpe de estado de 1992 en Venezuela. Se introduce en ese momento como dirigente sindical en un círculo que era total de ex golpistas militares y el único civil fue Maduro y Cilia, que era la abogada de Chávez. Después Cuba le impone a Chávez que Maduro fuera su sucesor, en vez de Diosdado Cabello, lo que demuestra el nivel de control que tenía Cuba sobre Chávez. Cuba confiaba más en Maduro que en el propio Chávez. En el caso de Delcy Rodríguez, ella tiene todas las condiciones para haber tenido una buena relación con los cubanos desde sus raíces ideológicas, por parte de su padre, y después por su formación a lo largo de los años, se sabe que ha tenido ideas socialistas y comunistas. Entonces, Delcy debe tener una excelente relación, pero no era la principal ficha de Cuba en Venezuela.
–¿No es tan cercana como Chávez o Maduro?
–Hablando en términos prácticos, para mí Maduro era un agente, un servidor, un soldado de Cuba, igual que Chávez se auto convirtió en un soldado de Cuba, pero en el caso de Delcy ella no figura en ese primer nivel de relaciones con los cubanos. Por razones ideológicas, puede ser muy cercana, pero no está al mismo nivel de relaciones con Cuba. Y, en la situación que está ella en estos momentos, creo que su prioridad no debe ser priorizar las relaciones con los cubanos. Ella debería ser una figura transicional, que facilite los cambios, no solo económicos, sino políticos, que yo pienso que van a ocurrir en Venezuela. Lo que pasa es que esto es todo un proceso y, bueno, lógicamente, como en toda negociación, ella deberá recibir algo a cambio.
–¿Estos oficiales cubanos podrían estar espiando a los civiles?
–Hasta ahora no ha existido un despliegue militar en las calles, de la Guardia Nacional ni de los servicios policiales. Las acciones que se han tomado en contra de la población civil han sido por los colectivos, manejados por Diosdado Cabello. El aparato de seguridad lo instrumentan los cubanos, pero Cabello lo maneja. De los que han quedado, Cabello es el más peligroso de todos. Quiero observar el desarrollo de los acontecimientos, porque falta el sector militar que controla Padrino (el ministro de Defensa) y está el otro sector político que tiene Delcy, hay que ver cómo encajan todas estas fichas en el rompecabezas que se está desarrollando en estos momentos.
–¿Y cómo encaja Cuba?
–Les debe estar siendo bastante difícil manejar perder a su principal caballo de troya, que era Maduro. Cabello es un delincuente, es un criminal, el más peligroso de ellos, pero hasta el año 2008, 2009 se rompía las vestiduras diciendo que no había ido nunca a Cuba (…). La promoción de Delcy y de su hermano viene a raíz del posicionamiento de Maduro, porque en la época de Chávez ellos no tenían esa posición.
–¿Es posible que esta injerencia cubana se esté replicando actualmente en otro país latinoamericano?
–En Nicaragua. Ortega fue un pichón de Fidel Castro. Fidel Castro y él tenían una relación muy íntima. Muy probablemente en la seguridad de Ortega hoy en día participan activos cubanos.
La inteligencia cubana ha operado de manera muy agresiva durante años en Chile
–En Chile, acaba de ser designado como nuevo embajador cubano Oscar Cornelio Oliva. ¿Lo conoce?
–No identifico el nombre. Debe ser una figura allegada a los círculos de poder en Cuba, pero no puedo dar mayores datos sobre él. Lo que sí, la inteligencia cubana ha operado de manera muy agresiva durante años en Chile y ha estado tratando de desestabilizar la situación política. Yo pienso que Cuba de alguna manera tuvo que ver en los desmanes que se realizaron en Chile en el año 2019, cuando destruyeron el Metro y quemaron la ciudad de Santiago. Yo creo que, en todo ese tipo de hechos, las personas que participan responden a los intereses cubanos.
–Cuando ya se sabía que Sebastián Piñera asumiría la Presidencia en 2018, Cuba designó a un nuevo embajador, Jorge Lamadrid Mascaró. Ahora, a meses de que asuma José Antonio Kast, Cuba nombró embajador a Óscar Cornelio Oliva, quien ya ha desplegado su agenda. ¿Cómo lee usted esto?
–Están tratando de refrescar la cara de la dictadura, porque evidentemente durante la administración del señor Boric la influencia de la Embajada de Cuba ha sido muy grande.
–¿A usted le parece que el presidente Boric ha sido influenciado por Cuba?
–Por supuesto. El ejemplo más elegante de esto es su actitud. Primero, su gabinete ha estado lleno de comunistas y, después, jamás se ha escuchado una palabra de censura de Boric hacia la dictadura cubana, ni en Naciones Unidas ni en ninguna parte. Y su relación con Cuba ha sido excelente. El papá de Maya Fernández, nieta de Allende, fue oficial de la inteligencia cubana, ella se crio en Cuba. Otras figuras, como la señora Camila Vallejo, con su ideario comunista, no esconde su admiración por el paraíso cubano, socialista. Entonces, yo sí creo que Boric siente más que una simpatía por Cuba, yo creo que ha sido muy influenciado por Cuba, porque no solo él, su círculo íntimo es de personas muy allegadas a la dictadura cubana.
–El nuevo embajador de Cuba ha tenido una agenda muy activa desde su llegada a Chile ¿Es esto normal?
–24×7, eso es lo que hacen todos los embajadores de Cuba, mucho activismo político o agitando todos los grupos de izquierda, los dirigentes indígenas, los dirigentes sindicales. Los siete días de la semana, los 30 días del mes, eso es lo que hacen los embajadores de Cuba: ayudar a subvertir los países.
–En 2019, usted reveló en El Líbero que un ministro consejero de la Embajada de Cuba en el país era en realidad un oficial de inteligencia. ¿Esa presencia de la inteligencia cubana en Chile se mantiene?
–Se mantiene y posiblemente se haya ampliado durante el gobierno de Boric, donde Cuba debe haber colocado más personal diplomático, comercial, periodístico y asesores en Chile. Yo creo que el gobierno de Boric facilitó no solo que se hayan mantenido, sino que se haya extendido la presencia de la dictadura cubana y sus servicios ahí.
Kast debe hacer una investigación profunda y exponer las pruebas de qué pasó en el 2019
–En 2019 hubo revueltas en Chile, desde el gobierno de Piñera dijeron que fue un intento de golpe de Estado, ahora que en Chile nuevamente gobernará la derecha, qué se puede esperar. ¿Hay riesgo de un nuevo estallido?
–Chile ha tenido dos grandes bendiciones. Una fue el rechazo al cambio de Constitución. Lo que se quería hacer le iba a hacer mucho daño al país. La otra gran bendición, en mi opinión, es la victoria de Kast como nuevo presidente de Chile. Una de las cosas que debería hacer él, que no se hizo, lógicamente, porque Boric no lo iba a hacer, es una investigación profunda y exponer las pruebas de qué pasó en el 2019, porque yo sí creo que fue un intento de golpe de Estado, fue un intento de provocar la caída del gobierno de Piñera… Ellos no lograron tumbar el gobierno del señor Piñera, pero sí lograron el inicio del proceso constituyente. Entonces yo pienso que efectivamente ellos van a tratar de hacerle mucho daño (a Kast) y por lo que he leído, algunos líderes comunistas y de extrema izquierda se han pronunciado en torno a que van a hacerle la vida difícil al futuro presidente. Pero, el futuro presidente, si alguien me pregunta lo que yo le sugeriría, lo primero que debe hacer es profundizar en todo lo que pasó en el 2019 y llevar a los tribunales a todos los terroristas subversivos que trataron de destruir Chile. Si toma la ofensiva contra todos estos elementos que están todavía en la calle en Chile, y otros que fueron detenidos y fueron liberados al poco tiempo, si se llevan a los tribunales y utilizando todos los mecanismos legales, se limpia la casa, es una manera de neutralizar a los desestabilizadores y de evitar que puedan intentar hacer lo mismo con el gobierno que viene.
–¿Usted cree que en eso que pasó en 2019 hubo mano extranjera, en particular de Cuba?
–Yo, cuando veo hechos de esa naturaleza en cualquier país de la región, siempre doy por hecho que está la mano de Cuba. Todos estos líderes, todas estas figuras, muchos de ellos han pasado por adoctrinamiento político en Cuba y son personas que están en el radar de los cubanos y con profundos vínculos.
–¿Lo que pasó con la operación de EE.UU. en Venezuela, le da más fuerza al discurso “antiimperialista” de la izquierda?
–Hay que verlo desde dos ángulos. Los que están criticando la acción norteamericana, ninguno de ellos hizo nada para ayudar al pueblo venezolano. Debería tener el gobierno de Chile una actitud más fuerte porque realmente la operación que hicieron los servicios venezolanos, y ya está probado por la justicia chilena, en territorio de Chile, fue una violación de la soberanía nacional de Chile y eso no fue con una orden judicial, fue para secuestrar y asesinar a un asilado político en Chile. Ese muchacho (Ronald Ojeda) al que secuestraron, asesinaron, no había matado a nadie, no había robado, no era un delincuente. Y Maduro sí es un delincuente probado. Y va a ser condenado porque están las pruebas de que es un delincuente, un asesino y un criminal. Boric habla de lo que sucedió el 3 de enero, pero no recuerda que la intervención y violación de la soberanía nacional, es ese mezquino hecho que realizaron los servicios de la dictadura venezolana en territorio chileno.
–¿Cuál es el otro ángulo?
–Puede ser que la izquierda ahora grite mucho, pero lo más importante, las fuerzas democráticas del continente y del mundo comprenden que tienen un aliado muy importante, que son los Estados Unidos de América. Ese es un mensaje muy importante que se envía a todos aquellos que quieren imponer dictaduras en la región. Sí, la izquierda va a gritar mucho, a hacer muchos mitines, pero al mismo tiempo los dictadores y los aspirantes a dictadores van a entender que ellos no pueden llegar a convertirse en delincuentes, narcotraficantes y narcoterroristas y quedar impunes como había pasado hasta ahora, sino que la mano de la justicia va a llegar a ellos. Yo lo veo desde dos ángulos: la extrema izquierda siempre ha gritado y han hecho acciones subversivas y lo van a seguir haciendo, pero al mismo tiempo el mensaje está claro para los malos.
La dictadura cubana está entrando en su último año de vida
–¿Qué va a pasar con Cuba sin el petróleo venezolano?
–Esto es un golpe muy fuerte para Cuba, la pérdida no solo del petróleo venezolano, sino de las otras operaciones comerciales turbias, más oscuras que ha tenido la dictadura cubana en alianza con la dictadura venezolana. Ellos participan en otros negocios, en la reventa del mismo petróleo, en movimientos de dinero, etc. El golpe es demoledor porque va a afectar la economía cubana, además, de la cantidad de colaboradores, mano de obra esclava, que tiene Cuba en Venezuela, que se presume que también eso desaparecerá. Si es así, todavía el golpe es más grande. Venezuela ya en los últimos años, producto de las limitaciones propias de la crisis venezolana, no estaba proporcionando a Cuba la misma cantidad de petróleo de antes. Sigue siendo un importante proveedor, pero en los últimos dos años, México había alcanzado y superado la cantidad de petróleo que estaban enviando a la isla. Rusia y Argelia son los otros proveedores. Yo pienso que incluso es posible que el petróleo regalado que le está enviando México a Cuba también se reduzca o desaparezca. En resumen, el golpe para la economía cubana es muy fuerte, es demoledor… La situación económica actual en Cuba es terrible: falta alimento, la crisis estructural del sistema eléctrico… Cualquier golpe es un empujón muy difícil para la dictadura cubana de sobrevivir.
–¿Y cómo lo hicieron durante todos estos años?
–Cuba sobrevivió, siendo un sistema imperfecto como lo es una dictadura comunista, únicamente gracias al subsidio soviético. Después de la caída de la Unión Soviética, Cuba entró en lo que se llama el periodo especial; pero la crisis que hay ahora es peor que la del periodo especial. En el momento más álgido del periodo especial, Cuba logró llevar a la Presidencia de Venezuela a Hugo Chávez Frías, quien asumió a principios de 1999. Desde ese momento Chávez le puso una tubería de petróleo a Cuba, cuando a principios de los 2000 el barril llegó a estar a ciento y tantos dólares. Cuba no usaba todo, lo revendía como todavía sigue revendiendo parte del petróleo que le envían en el mercado internacional y, además, tenía la chequera Chávez abierta para todo lo que quisiera Fidel Castro, proyectos como el Alba en América Latina. Eso fue decreciendo, pero se ha mantenido. ¿Y por qué hago toda esta explicación? Porque la base es esta: sin un sostén económico, una dictadura improductiva como la cubana, no puede sobrevivir. Se han burlado durante 68 años de todas las administraciones norteamericanas. Pero, si no hubieran tenido una asistencia económica como la que tuvieron de la Unión Soviética o de Venezuela, esa dictadura no estaría ahí hace mucho tiempo, porque primero necesitan garantizar por lo menos un plato de comida a la población para que no se mueran o para que no salgan a la calle, a pesar de la represión. Al mismo tiempo, hay una clase de élite de los servicios de seguridad, de funcionarios de gobierno, etc., y esa gente tiene una serie de privilegios. En la medida en que haya menos recursos económicos, menos se puede mantener todo ese aparato represivo, de seguridad y los privilegios de la élite gobernante.
–Entonces, ¿la dictadura cubana está en serio riesgo de caer?
–Sí, yo pienso que la dictadura cubana está entrando en su último año de vida. No tengo una bola de cristal para saber si va a ser en tres días o en seis meses, pero sí creo que el 2026 es el año del fin de la dictadura cubana, con los acontecimientos que se han desarrollado en Venezuela.

