Ucrania: cuatro años de la guerra y el difícil camino hacia la paz

Columna
La Tercera, 23.02.2026
Yurii Diudin, embajador de Ucrania en Chile

Hace cuatro años, el 24 de febrero de 2022, la Federación de Rusia lanzó una invasión a gran escala contra Ucrania. Aquella madrugada, millones de ucranianos despertamos con el sonido de misiles y explosiones. Lo que el Kremlin presentó como una “operación especial” fue, y sigue siendo, una guerra de agresión injustificada destinada a destruir nuestra soberanía, nuestra democracia y nuestra identidad nacional.

Durante estos cuatro años, Ucrania ha resistido no solo por su integridad territorial, sino por los principios fundamentales del derecho internacional: la inviolabilidad de las fronteras, la autodeterminación de los pueblos y el respeto a la vida humana. La decisión del dictador ruso Putin de escalar la guerra no fue únicamente un ataque contra nuestro país; fue un desafío directo al orden internacional basado en reglas, que busca proteger a las naciones grandes y pequeñas por igual.

El costo ha sido inmenso. Miles de civiles han perdido la vida. Ciudades enteras han sido destruidas. Millones de personas se han visto forzadas a abandonar sus hogares. A ello se suma el terror sistemático ejercido contra nuestra infraestructura energética. Centrales eléctricas, subestaciones y redes de distribución han sido blanco deliberado de ataques con misiles y drones. En pleno invierno, millones de familias han quedado sin electricidad, calefacción ni agua potable. Hospitales, escuelas y viviendas han debido funcionar bajo cortes prolongados, sometiendo a la población civil —niños, adultos mayores, personas enfermas— a sufrimientos innecesarios. Este intento de quebrar la resistencia de la sociedad ucraniana mediante el frío y la oscuridad constituye una violación flagrante del derecho internacional humanitario.

Sin embargo, Ucrania no se ha rendido. Gracias al coraje de nuestras Fuerzas Armadas y de la sociedad civil, hemos defendido nuestra capital, recuperado territorios ocupados y demostrado que la libertad no es una consigna vacía, sino una convicción profunda.

En estos años oscuros, hemos sentido la solidaridad del mundo democrático. Valoramos profundamente el apoyo político, humanitario y moral que hemos recibido de la República de Chile. Chile, con su propia historia de defensa de la democracia y los derechos humanos, comprende que la indiferencia frente a la agresión solo alienta nuevas violaciones. Las posiciones claras adoptadas en foros multilaterales y la ayuda brindada a quienes han debido buscar refugio son gestos que el pueblo ucraniano no olvidará.

La guerra de Rusia contra Ucrania tiene repercusiones globales. Ha afectado la seguridad alimentaria, los mercados energéticos y la estabilidad económica mundial. También ha puesto de relieve la importancia de fortalecer las alianzas entre regiones geográficamente distantes pero unidas por valores comunes. América Latina y Europa comparten una vocación por la paz, el multilateralismo y la solución pacífica de controversias. Defender a Ucrania es, en esencia, defender esos principios.

A cuatro años del inicio de la invasión a gran escala, reiteramos que la paz es nuestro objetivo. El Gobierno de Ucrania ha impulsado activamente iniciativas para alcanzar una paz justa y duradera, coordinando estrechamente posiciones en las negociaciones con nuestros socios europeos y estadounidenses. Lamentablemente, la falta de voluntad de Moscú para comprometerse de buena fe, dilatando los procesos y presentando ultimátum inaceptables, ha obstaculizado avances concretos. La paz que buscamos debe estar basada en la Carta de las Naciones Unidas, restablecer plenamente nuestra integridad territorial y garantizar la rendición de cuentas por los crímenes cometidos. Una paz impuesta en los términos del agresor recompensaría la violencia y sentaría un precedente peligroso para cualquier región del mundo.

Ucrania quiere ser conocida no solo por la guerra, sino por su cultura milenaria, su talento, su espíritu emprendedor y su aporte a la comunidad internacional. Queremos reconstruir nuestras ciudades, traer de regreso a nuestros niños y mirar al futuro con esperanza. Para ello, necesitamos que la comunidad internacional mantenga su firmeza y coherencia.

Hoy recordamos a quienes han dado su vida por la libertad y renovamos nuestro compromiso con una Ucrania libre, democrática y europea. Agradecemos a Chile y a su pueblo por caminar junto a nosotros. La historia ha demostrado que la resiliencia y la solidaridad pueden vencer a la agresión. Con esa convicción, seguimos adelante.

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