Cuatro años de la guerra de Rusia

Carta
El Mercurio, 24.02.2026
21 embajadores extranjeros en Chile

Hoy 24 de febrero, la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia entrará en su quinto año. Esta fecha representa un hito sombrío para el pueblo ucraniano, el comienzo de la mayor guerra convencional en Europa desde 1945 y una flagrante violación del derecho internacional que sigue generando repercusiones a nivel global.

Mientras en Chile disfrutamos del verano, en Ucrania miles de personas enfrentan un gélido invierno, sin electricidad, agua ni calefacción, como resultado de los continuos ataques aéreos de Rusia contra la red energética ucraniana. En apenas una semana, Rusia lanzó cerca de 1.300 drones, 1.200 bombas guiadas y decenas de misiles balísticos. Lo que Moscú presentó como una breve “operación militar especial” se ha transformado en un conflicto de desgaste que ha cobrado cientos de miles de vidas y sufrimiento inimaginable. Millones de ucranianos siguen desplazados, mientras que miles de niños ucranianos han sido deportados y trasladados a la fuerza por Moscú desde sus hogares hacia Rusia o a zonas bajo su control.

Mientras la guerra de Rusia sigue su curso, la atención de los medios ha sido captada por otros titulares. La guerra parece lejana a Chile. Sin embargo, sus consecuencias siguen afectando no solo a Ucrania, sino al resto del mundo. Tras cuatro años de combates, el conflicto ha socavado la Carta de las Naciones Unidas, debilitado la cooperación internacional, erosionado la confianza en normas e instituciones y perturbado los mercados de alimentos y energía, alimentando la inflación. Según el Banco Mundial, cerca de 100 millones de personas han caído en la pobreza extrema desde su inicio.

La agresión rusa constituye un peligro para la paz y la seguridad internacional. Para Europa, representa una amenaza existencial considerando que la distancia entre Londres y Kiev es similar a la que separa Santiago de Lima. La Unión Europea, Canadá, el Reino Unido y otros socios han demostrado una unidad firme para apoyar a Ucrania y a su pueblo, y para enfrentar los impactos globales de la guerra de Rusia. Han brindado apoyo financiero, militar, humanitario y energético y continuarán sus esfuerzos integrales para respaldar a Ucrania durante el tiempo que sea necesario.

El 2026 debe ser el año en que la agresión rusa termine. Ucrania ha demostrado una resiliencia extraordinaria frente a la brutalidad constante y ha reiterado su disposición a alcanzar un acuerdo justo, respaldado por garantías de seguridad inquebrantables. La paz depende de una decisión: si Rusia detuviera sus ataques y retirara sus fuerzas, la guerra podría terminar mañana. Europa y Canadá están abiertos a apoyar cualquier esfuerzo creíble para lograr una paz justa y duradera, basada en la Carta de las Naciones Unidas. Ningún acuerdo será legítimo sin la participación de Ucrania, y Europa debe estar plenamente involucrada para garantizar su sostenibilidad.

Para que esta paz tenga éxito, necesitamos también el apoyo de países como Chile, que juegan un papel clave defendiendo el multilateralismo, la integridad territorial, la soberanía y las normas internacionales que nos protegen a todos.

Embajadores Claudia Gintersdorfer (UE); Yurii Diudin (Ucrania); Louise de Sousa (Reino Unido); Karolina Guay (Canadá); Werner Senfter (Austria); Christian de Lannoy (Bélgica); Pavel Bechný (República Checa); Susanne Fries-Gaier (Alemania); Henrik Bramsen Hahn (Dinamarca); Laura Oroz Ulibarri (España); Johanna Kotkajärvi (Finlandia); Cyrille Rogeau (Francia); Nikolaos Piperigkos (Grecia); Mira Martinec (Croacia); Colum Hatchell (Iralanda); Valeria Biagiotti (Italia); Elke Merks-Schaapveld (Países Bajos); Helena Bicho (Portugal); Floricel Paul Mocanu (Rumania); Sofia Karlberg (Suecia); y encargado de negocios Michal Swietlik (Polonia)

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