Política Exterior de China, parte final

Columna
El Mercurio de Valparaíso, 17.03.2026
Demetrio Infante Figueroa, embajador ® y columnista

Una vez que Mao Tse Tung y su gente triunfaron, dando nacimiento a lo que el mundo conoció por años como "China Comunista", en lo internacional el país se identificó como parte de las naciones "en vías de desarrollo". Sus representantes internacionales se negaban rotundamente a que se les considerara una potencia, pese a tener una población de más 1.200 millones de personas. Ellos sostenían con fuerza la idea que eran parte del "Tercer Mundo" y así lo hacían presente en todos los foros.

Quienes tuvimos la oportunidad en esa época de representar a Chile en Naciones Unidas lo vivíamos diariamente, pues por abecedario en todos los organismos el asiento de Chile está al lado del chino. Sus delegados eran personas más bien silenciosas, pero muy amables. Todos de sexo masculino. No estaban dispuestos a entrar al fondo de un tema en las conversaciones privadas. Sus intervenciones venían escritas y se limitaban a leerlas.  Quizás el único reproche de este vecino era que algunos de ellos no se abstenían en dar cabida pública a ciertas expresiones propias del cuerpo humano.

En lo interno hay que destacar un hito acaecido en 1964. Ese año se publicó el "Libro Rojo", el cual era una recopilación de escritos, discursos y artículos interpretativos de supuestos pensamientos de Mao, el que se constituyó en la base de la ideología del país. Aquello fue fruto de la iniciativa de un hombre de confianza del líder, Lin Piao, quien se desempeñó por años como ministro de Defensa y que poco después murió en un cuestionado "accidente aéreo" en la frontera cercana a la Unión Soviética. Aquel libro pasó a ser "la biblia" nacional y se imprimió en un pequeño formato que era leído y releído por toda la población, especialmente por la juventud. Todo lo que se hacía o no se hacía debía tener teóricamente como fundamento el Libro Rojo. Los datos que se conocen indican que en el mundo se han impreso más de 1.000 millones de ejemplares. Con el transcurso del tiempo apareció un pequeño grupo de dirigentes del PC chino que pensaba que el país debía abrirse al mundo e intentar salir del verdadero encierro en que se desarrollaban sus políticas interior y exterior. Ante eso, fundados en el Libro Rojo, nació un fuerte movimiento destinado a aplastar aquel camino "revisionista".

Esta lucha interna tuvo su origen cuando Mao todavía vivía. En el año 1976 muere el Gran Líder y cuatro destacados dirigentes lograr hacerse del poder dentro del PC y así tomar el control del país. Esta fue la conocida "Banda de los Cuatro", de la cual fue miembro principal la viuda de Mao. Este pequeño grupo llevó a cabo una verdadera razia de todo aquél que fuera sospechoso de tener ideas que de algún modo fueran ajenas al Libro Rojo o que fueran parte de la burocracia tradicional del país. Los funcionarios de la Cancillería cayeron en esta categoría. A estos se les sacó de sus cargos y fueron enviados a cumplir las tares más primitivas del aparato estatal. Como Embajador conocí a dos colegas chinos que en aquel momento era jóvenes miembros del Ministerio de Relaciones Exteriores y fueron enviados a trabajar en las labores más primitivas en lejanas granjas donde se criaban cerdos.

Fue tal la radicalización de esta Banda que, poco a poco, comenzó a fraguarse dentro del Partido un movimiento liderado por el antiguo ex ministro de Finanzas Deng Xiaping, el que en definitiva logró imponerse. Dos miembros de la Banda fueron condenados a muerte, a los cuales se les conmuto la pena por presidido perpetuo, y los otros dos fueron enviados a lugares apartados y sometidos a un encierro parcial. Con el triunfo de este nuevo movimiento se dio comienzo al proceso de la China moderna. Por ello puede decirse que Deng Xiaping es el padre de la China que hoy conocemos.

En síntesis, la idea fue dar a todos los chinos la más absoluta libertad de emprender en materias económicas, impulsar las exportaciones, permitir la libre importación de productos (hoy los chinos comen cerezas chilenas para su año nuevo), autorizar a los extranjeros para invertir en el país otorgándoles garantías para su inversión, crear un sistema moderno de carreteras y de otras obras de infraestructura, modernizar la educación y fortalecer a sus fuerzas armadas. Al respecto cabe mencionar el caso de la Armada. El primer paso fue comprar un antiguo portaviones ruso, el que fue enteramente modernizado. Hoy los chinos construyen sus propios "carrier" con las más modernas tecnologías.

Con medidas indicadas y otras que sería largo mencionar, el país comenzó a crecer a más del 10% anual, lo que significó que "entraban al mercado" más de 50 millones de chinos al año. Es decir, entraban anualmente a la demanda local casi como la población actual de Francia. Sobre la cantidad, variedad y calidad de la actual producción de artículos chinos de exportación podemos dar fe todos los chilenos con los cientos de mall chinos que existen a través de todo el país. A su vez, China pasó a ser un gran inversionista en el exterior y hoy empresas en su gran mayoría estatales de esa nacionalidad manejan los sectores eléctrico, portuario y de otra naturaleza en diferentes Estados.

Las ideas de Deng transformaron a un país en vías de desarrollo en la segunda potencia mundial y todo ello en un brevísimo lapso. Cabe recordar que el mencionado líder falleció en 1997. En lo político, como se indicó, se estipuló el monopolio del Partido. A la muerte de Deng Xiaping se estableció una especie de democracia interna que llevó a que la autoridad máxima se renovaba cada ciertos años, hasta que en el 2013 asumió un brillante dirigente del conglomerado, Xi Jingping. Este carismático personaje tomó el control del Partido y en reiteradas elecciones internas ha mantenido la jefatura de aquél y la presidencia del país. Su actual período termina el 2028. Xi, con su tremendo carisma y habilidad, ha sido capaz de alejar del poder a sus posibles competidores, a expulsar importantes miembros de aquél por cometer actos de corrupción y, lo que es más importante, hacer sentir a todos los chinos que él es su verdadero jefe. Como lo he señalado otras veces, la habilidad de Mao fue situarse en el lugar que por tradición milenaria tenía la persona del Emperador y hoy Xi se ha instalado como el nuevo Mao.

En lo internacional, Xi Jingpin ha desarrollado una política muy pragmática, sabiendo que representa la segunda potencia de la tierra. Se hace respetar y querer por todos los lideres del mundo, los que siempre desean recibir una invitación oficial desde Beijing. En los grandes problemas que suceden lejos de sus fronteras, se limita a hacer declaraciones, pero no interviene.

Frente a esa realidad Ud. se podría preguntar sobre el por qué no aprovecha la confusión mundial que hoy existe y se lanza contra Taiwán para conseguir el objetivo más valioso de los suyos y de paso ser recordado por siempre como uno de los máximos héroes por la historia. Pensar así es hacerlo de una forma muy occidental. Para los chinos el tiempo tiene otro sentido que para nosotros y así fue como esperaron años y años para recobrar Hong Kong. No poseen un gran apuro para encontrar el momento adecuado de recuperar Taiwán. Es muy posible que aquello sea a través de un método no violento. Se percatan que dentro de esa isla existe una tremenda corrupción que está minando al régimen. Adicionalmente, muchos taiwanese deben preguntarse si no sería más conveniente para ellos - a través de una buena negociación - ser parte de la segunda potencia del mundo con un estatus especial y poder continuar desarrollando su creatividad que los ha llevado a destacar en variadas áreas en el mundo, que pertenecer a una isla que prácticamente no es reconocida como país por la mayoría de las naciones del orbe. El tiempo lo dirá.

En el momento que pensemos en China es bueno tener siempre en mente lo respondido por Deng Xiaping cuando se le consultó cuál era su juicio sobre la revolución francesa y que ya lo señalé en un artículo anterior: Ha pasado muy poco tiempo para emitirlo.

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