Cartas El Mercurio, 02 de abril de 2026 Demetrio Infante Figueroa, embajador ®
Cuando en 1970 don Gabriel Valdés S., después de una brillante gestión de seis años, dejó la Cancillería, fue contratado por Naciones Unidas para desempeñarse en un altísimo cargo. Poco después, estando él en Nueva York, surgió la idea, especialmente entre los europeos occidentales, de postularlo al cargo de secretario general de la ONU. Era presidente de la República en Chile don Salvador Allende.
Se pensaba que con los excelentes contactos de don Gabriel con Francia, Alemania y Reino Unido esa parte del mundo estaba asegurada. Dentro de América Latina no había diplomático alguno con mayor respaldo y reconocimiento que él. Se daba por descontado el apoyo de todo el mundo socialista encabezado por Moscú, ya que la identificación del entonces presidente de Chile con esa área del mundo era pública y notoria.
Pues bien, ante esa realidad, sorpresivamente el presidente Allende no solo no le otorgó su apoyo a don Gabriel, sino que levantó la candidatura del abogado, economista y expresidente del Banco Interamericano, el chileno don Felipe Herrera, con lo cual liquidó todas las posibilidades del exministro de Relaciones Exteriores de Chile. Solo para recordar.

