El USTR reitera el proteccionismo

Columna
Infobae, 05.03.2024
Felipe Frydman, economista argentino, exembajador y consultor del CARI

La Oficina Comercial de los Estados Unidos (USTR) dio a conocer el pasado 1 de marzo el informe “La Agenda de la Política Comercial 2024 y el Informe Anual 2023″. El documento, después de una introducción sobre los logros económicos de la Administración Biden-Harris, destaca que los Estados Unidos “permanecen comprometidos con un sistema global de comercio abierto, que ponga a las familias de los trabajadores primero, incremente el nivel de vida asegure el pleno empleo y promueva el desarrollo sustentable”.

El reporte recoge las principales declaraciones del Representante Comercial, Katherine Tai, durante sus habituales recorridos por las diferentes ciudades de los Estados Unidos, destacando los subsidios otorgados en el Plan de Rescate Americano, la Ley de Infraestructura, el Acta de CHIPS y Ciencia y el Acta de Reducción de la Inflación (IRA). El informe sostiene que la agenda 2024 permanecerá enfocada en abrir nuevas oportunidades para los trabajadores estadounidenses y sus familias mientras “continuará apoyando y fortaleciendo la clase media, empujando la descarbonización y sustentabilidad, y creando empleos bien remunerados a través de la economía de los Estados Unidos”.

El trabajo destaca los esfuerzos del USTR para abrir nuevos mercados para la agricultura mediante la eliminación de trabas a las importaciones lo que permitió que las exportaciones del sector pasaran de 58.000 en el año 2000 a 181.000 millones en 2023. El documento nombra las gestiones con Bangladesh, Japón, Sudáfrica, India y la Unión Europea. También menciona las negociaciones con Canadá y con México por el maíz transgénico a través del mecanismo de solución de controversias del USMCA.

Los párrafos dedicados a la relación con China señalan las políticas anticompetitivas que distorsionan los mercados, el trabajo forzado, la falta de libertades para las negociaciones salariales, las restricciones a las importaciones, la ayuda estatal para el desarrollo de sectores industriales estratégicos, una legislación ambiental débil y las prácticas coercitivas en materia de propiedad intelectual y transferencia de tecnología. El tono de las críticas confirma que los Estados Unidos seguirá contrarrestando las llamadas prácticas de no-mercado “para defender a los trabajadores e industrias americanas, mejorar la seguridad y fortalecer las cadenas de valor”.

Con respecto a la OMC vuelve a enfatizar la necesidad de colaboración con otros miembros para una agenda que refleje las prioridades del “enfoque centrado en los trabajadores, proteja el planeta, mejore los estándares laborales, avance en la igualdad de género y contribuya a una prosperidad compartida”. En esa línea, la reforma del mecanismo de solución de controversias deberá restaurar “la confianza y la imparcialidad en el sistema, y mejorando la comprensión y el respeto respecto de los compromisos de los miembros de la OMC”. El párrafo es completado con la frase “el comercio debe elevar los niveles de vida, asegurar el pleno empleo, perseguir el desarrollo sostenible y proteger y conservar el medio ambiente” sin especificar propuesta alguna para alcanzar esos objetivos.

Los Estados Unidos se encuentran enfrascados en una batalla electoral entre el proteccionismo de la actual administración Biden-Harris y las declaraciones aislacionistas del candidato republicano que utilizara desde el inicio de su presidencia en 2016 una retórica similar a la que hoy repite sin ruborizarse la Representante Comercial Katherine Tai. La colisión entre el presidente Biden y Donald Trump sobre el apoyo del Sindicato Automotor (UAW) en el Estado de Michigan en enero puso de manifiesto la coincidencia de ambos candidatos para cerrar la economía.

El discurso de Tai pareciera un extenso lamento sobre las penurias de los trabajadores y la clase media americana que bien puede contribuir para mejorar la performance de Joe Biden en las elecciones de noviembre, pero deja pocas esperanzas para hacer del comercio internacional una herramienta de crecimiento para los países en desarrollo. No es suficiente que los funcionarios de esta administración se refieran a los minerales críticos y al mismo tiempo hagan caso omiso de las preocupaciones de los países donde los ingresos de sus trabajadores son varias veces inferiores a los percibidos por sus homónimos en los Estados Unidos. El informe del USTR confirma que ya sea Biden o Trump el próximo presidente la política comercial de los Estados Unidos no sufrirá modificaciones en los próximos años.

No hay comentarios

Agregar comentario