¿Hay salida a la vista?

Columna
El Periódico, 19.04.2026
Jorge Dezcallar de Mazarredo, Embajador de España

¿Hay salida a la vista? Lo estamos deseando. El fracaso del primer intento mediador de Pakistán para poner fin a la guerra entre EEUU e Irán no ha sorprendido a nadie salvo a los muy ingenuos, que pensaban que en veinticuatro horas unos negociadores sin experiencia diplomática podían lograr un acuerdo nuclear que en 2015 exigió años de arduas discusiones entre expertos.

En Washington empiezan a reconocer que Netanyahu le vendió a Trump una moto gripada: que acabarían con el régimen iraní asesinando a sus dirigentes, aniquilarían sus instalaciones nucleares y destruirían los misiles y eso provocaría una revolución popular aprovechando que el 70% de la población ha nacido después de Jomeini y no quieren someter su nivel de vida a los objetivos e ideales de una revolución islámica que no les dice nada. Y Trump compró ese plan pese a las reticencias de su vicepresidente, del secretario de Estado, y del director de la CIA, que no lo creían realista, que temían vaciar unos arsenales militares ya enflaquecidos por la guerra de Ucrania, y que no querían traicionar a su base MAGA, que confiaba en la promesa de Donald de acabar con las guerras existentes y no iniciar otras nuevas. Tenían razón y ahora la guerra ha evolucionado de una forma que Trump no imaginó al iniciarla, y los iraníes disponen del control del estrecho de Ormuz, que es lo más parecido a una bomba nuclear. Por eso la tregua de quince días que ahora disfrutamos.

Una vez más "el rabo (Israel) movió al perro (EEUU)" y le embarcó en una guerra que solo interesaba a Jerusalén en su intento de rediseñar la geopolítica de Oriente Medio de acuerdo con sus intereses en Gaza, Líbano, Siria y también en Irán y, por eso, no quiere detener la guerra y se distancia del interés de los norteamericanos. Porque Trump necesita reabrir cuanto antes el estrecho de Ormuz y, desde luego, antes de que los hutíes de Yemen se unan a la fiesta y cierren también el de Bab el Mandeb.

¿De verdad nadie le había dicho a Donald que esos estrechos por los que circula el petróleo, gas, helio y fertilizantes que todos necesitamos son muy vulnerables? Pero ¿en qué manos estamos? Mientras Asia es la primera damnificada, el FMI pronostica que el mundo entero se verá abocado a una recesión si Ormuz no se reabre pronto, Europa advierte que en junio faltará queroseno para los aviones (ojo al turismo), y en EEUU la inflación ha subido del 2,6% al 3,3% y eso impactará en las elecciones de medio mandato de noviembre. Si Trump pierde el Congreso (¿y el Senado?) se convertiría en lo que allí llaman un 'pato cojo', incapaz de gobernar y vulnerable a un nuevo procedimiento de 'impeachment'. Meterse con el Papa León XIV solo le quita más votos.

El problema es que para devolver a sus soldados a casa Trump necesita un triunfo que Irán no le quiere dar y para el que Israel no colabora. La ironía es que el vencedor, EEUU, tiene más prisa por acabar la guerra que el bombardeado, Irán, dispuesto a continuarla salvo que se tengan en cuenta sus demandas maximalistas de enriquecer uranio en los porcentajes que permite el TNP, indemnización por los bombardeos, fin de las sanciones, devolución de los activos congelados, reconocimiento de su control de Ormuz, que Israel deje de bombardear El Líbano, y recibir garantías (creíbles) frente a futuros ataques. Una carta a los Reyes Magos que, comprensiblemente, Washington no acepta. Pero la coerción sin una salida diplomática creíble sólo conducirá a una escalada que nadie desea, todos necesitan salvar la cara y, por otra parte, el reciente bloqueo del estrecho por EEUU también hace mucho daño a Teherán.

Hacen falta zanahorias que Trump intenta dar en el Líbano, forzando una tregua de diez días y reuniendo al que no quiere (Israel) con el que no puede (Líbano) para desarmar a Hezbolá, que no participa y quiere seguir luchando mientras haya “sionistas” en territorio libanés. Es imposible que esa tregua funcione, pero puede ayudar a corto plazo si permite desbloquear Ormuz y que americanos e iraníes vuelvan a reunirse. Porque es lo razonable y deseable ante una guerra que no tiene solución militar y que les perjudica a ellos y nos perjudica a nosotros.

Nada de esto habría ocurrido si Trump no se hubiera cargado el Tratado Nuclear que la comunidad internacional firmó con Irán en 2015 y si no le hubiera atacado ahora. A ver cómo lo arregla.

No hay comentarios

Agregar comentario