Carta El Mercurio, 07.09.2026 Sebastian Lorenzini, presidente de ADICA
La polémica generada por las declaraciones del embajador de Chile en Israel y la posterior aclaración de Cancillería dejan una reflexión que, como Asociación de Diplomáticos de Carrera (ADICA), hemos planteado en innumerables ocasiones: el cargo de embajador no está destinado a expresar posiciones personales; está destinado a representar a Chile.
Un embajador no es un comentarista internacional. Sus palabras pueden tener consecuencias en las relaciones bilaterales y en la imagen de nuestro país. Por eso, representar al Estado exige conocer y respetar los códigos básicos de la diplomacia, especialmente en contextos internacionales sensibles.
Este caso demuestra que el bagaje político o empresarial no necesariamente constituye una ventaja para ejercer una función diplomática si no está acompañado de las competencias, la preparación y el criterio que exige representar a Chile en el exterior.
Este episodio vuelve a poner en evidencia la importancia de fortalecer una diplomacia profesional, basada en la preparación, la experiencia y el sentido de Estado.
Cuando un representante de Chile habla, Chile está hablando. Por ello, para representar a Chile no basta con una trayectoria empresarial: se requiere también la preparación, el criterio y la experiencia que demanda la función diplomática.

