TPP11, empleos e ingresos perdidos

Carta
El Mercurio, 22.09.2021
Alejandro Jara Puga, embajador (r), ex Direcon (RREE), y ex director general adjunto (OMC)

El pronunciamiento del Senado sobre el TPP11 está pendiente. Algunos sectores políticos y candidaturas han declarado estar en proceso de “reflexión”; otras dicen que lo rechazan o bien que hay que revisar los tratados comerciales ratificados por Chile. La visión optimista es que la aprobación del TPP11 se dilata, mientras la pesimista es que se cierra la puerta.

El TPP11 contiene nuevas reglas sobre pymes, género, transparencia, anticorrupción, subsidios a la pesca, normas laborales y normas ambientales, entre otras, que buscan lograr una gobernabilidad más democrática, igualitaria e inclusiva. Además, hay un mejor equilibrio, comparado con acuerdos anteriores suscritos por Chile, en eventuales controversias que puedan gatillar inversionistas extranjeros. Dejo estas consideraciones a un costado, para concentrarme en lo más urgente en tiempos de recuperación económica: los empleos e ingresos en el TPP11.

Tres mil 126 productos mejoran el trato arancelario respecto del que tienen en los acuerdos bilaterales que Chile ha suscrito con los demás integrantes del TPP, ya sea porque estaban excluidos o tenían acceso limitado. Muchos de estos productos ya son exportados al mundo por valor de US$ 2.700 millones. Entre otros, carne bovina, carne de cerdo, lácteos, salmón, cítricos, tableros de madera, vinos, jugos de fruta, miel y pasta de tomate. En su mayor parte, agropecuarios y muchos con valor agregado sustancial.

Igualmente, se abren los mercados de Malasia, Vietnam y México en materia de compras públicas.

Finalmente, las reglas de origen son uniformes y permiten sumar los insumos de los 11 socios para fabricar productos que gocen de los beneficios del área de libre comercio. Ello es un incentivo para integrar cadenas globales de valor. Quedarse fuera implica que los demás van a preferir insumos de los demás socios del TPP, y no los chilenos. Perdemos tanto mercados actuales como oportunidades. Todo esto se traduce en oportunidades adicionales de acceso a mercados, es decir, más y mejores empleos e ingresos, más inversiones. La ausencia de Chile implica que esas oportunidades las aprovecharán otros países.

El Reino Unido y China han notificado su interés de negociar la adhesión al TPP11. No sería de extrañar que Uruguay también lo haga. El TPP está ampliando su mercado y mejorando las condiciones de acceso.

“Reflexionar”, “dilatar”, “rechazar” implican una pérdida significativa de empleos e ingresos. ¿Cuál va a ser la explicación que los parlamentarios y partidos responsables van a dar a los trabajadores de Chile; mujeres, hombres y jóvenes que buscan empleos o quieren recuperar los que perdieron con las restricciones de la pandemia?

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