Reportaje MSN, 29.05.2026 Stephanie Gauthier
Ucrania ha cambiado el rumbo de la guerra en varios frentes, recuperando aproximadamente 590 kilómetros cuadrados de territorio a las fuerzas rusas desde principios de año y celebrando sus mayores avances en el campo de batalla desde 2023. Estos avances suponen un cambio significativo en un conflicto que, tras años de combates de desgaste, se había estancado en gran medida en un costoso punto muerto. Las autoridades ucranianas afirman que el territorio recuperado incluye posiciones importantes en el este y el sureste de Ucrania, mientras que las operaciones recientes también han frustrado los esfuerzos rusos por establecer zonas de amortiguación a lo largo de partes de la frontera. Estos avances se producen en un momento en que Moscú sigue intensificando su campaña de misiles y drones contra ciudades ucranianas, lo que pone de relieve el contraste entre la presión aérea de Rusia y el mejor rendimiento de Ucrania en el campo de batalla.
El presidente Volodymyr Zelensky ha presentado los últimos avances como prueba de que Ucrania ha recuperado el impulso tras meses de difíciles combates. Al referirse a la situación en el campo de batalla, Zelensky afirmó: «De hecho, las posiciones de Ucrania son ahora más sólidas que en años anteriores. Desde principios de año, se han liberado y puesto bajo nuestro control 590 kilómetros cuadrados de nuestro territorio. La tendencia ciertamente no favorece al ocupante». Según funcionarios ucranianos, los logros incluyen la expulsión total de las fuerzas rusas de la región de Dnipropetrovsk, su retroceso al norte de Kupiansk y la reversión del avance ruso en zonas fronterizas donde Moscú esperaba establecer zonas de amortiguación defensivas. Los analistas señalan que estos avances marcan las primeras ganancias territoriales sostenidas de Kiev desde 2023 y representan un raro revés estratégico para las fuerzas rusas.
Los recientes ataques de Rusia contra Ucrania reflejan lo drásticamente que ha evolucionado el conflicto desde los primeros meses de la invasión. Las rápidas maniobras blindadas que antes definían el campo de batalla han dado paso cada vez más a una guerra de desgaste marcada por drones, bombardeos de artillería y ataques con misiles a gran escala dirigidos contra ciudades e infraestructuras energéticas. Ante años de pérdidas de equipamiento, un desgaste severo, la escasez de vehículos blindados y el creciente número de bajas, los comandantes rusos han recurrido cada vez más a costosos asaltos de infantería para asegurar avances territoriales limitados. Al mismo tiempo, Moscú ha intensificado las campañas de ataque en profundidad con oleadas récord de drones y misiles hipersónicos destinados a debilitar la economía y la infraestructura civil de Ucrania. A pesar de esa presión, las fuerzas ucranianas han demostrado su resistencia, no solo manteniendo posiciones defensivas clave, sino también lanzando contraataques exitosos en varios sectores.
Un factor importante detrás de los recientes avances ucranianos fue una ofensiva que interrumpió las comunicaciones rusas en el campo de batalla. Según evaluaciones de inteligencia estadounidenses, miles de terminales satelitales Starlink ilícitas utilizadas por las tropas rusas en primera línea fueron desactivadas como parte de un esfuerzo internacional más amplio dirigido contra el acceso no autorizado a la red. Según se informa, la pérdida de esas terminales degradó la coordinación de los drones rusos, las comunicaciones en el campo de batalla y las capacidades de mando y control en múltiples sectores. Las fuerzas ucranianas aprovecharon rápidamente esta interrupción y lanzaron operaciones que les permitieron recuperar territorio anteriormente ocupado por las tropas rusas. Funcionarios y analistas militares creen que este contratiempo en las comunicaciones desempeñó un papel clave en la aceleración de las recientes ganancias territoriales de Ucrania, especialmente en zonas disputadas donde el reconocimiento con drones y la rápida coordinación en el campo de batalla se han convertido en elementos esenciales para las operaciones de combate modernas.
No obstante, la guerra sigue siendo extraordinariamente costosa para ambas partes. Según las últimas estimaciones publicadas por las Fuerzas Armadas de Ucrania el 29 de mayo, Rusia ha sufrido más de 1,36 millones de bajas entre sus tropas desde el inicio de la invasión a gran escala, incluidas las 960 registradas durante las últimas 24 horas. Los responsables militares ucranianos estiman además que las fuerzas rusas han perdido 11 958 tanques, 24 636 vehículos blindados de combate, 42 860 sistemas de artillería y 1 808 sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes. Las cifras también incluyen 316 652 drones, 100 230 vehículos militares y cisternas de combustible, 4687 misiles de crucero y 1397 sistemas de defensa aérea. En el aire y en el mar, Ucrania afirma que Rusia ha perdido 436 aviones, 353 helicópteros, 33 buques de guerra y embarcaciones, y dos submarinos. Aunque las cifras no pueden verificarse de forma independiente y superan algunas estimaciones de los servicios de inteligencia occidentales, ilustran la inmensa magnitud de las pérdidas que, según se informa, ha sufrido Rusia tras más de tres años de guerra.
Los avances de Ucrania también han socavado uno de los objetivos clave de Moscú para este año: la creación de zonas de amortiguación a lo largo de las fronteras de Járkov y Sumy, destinadas a alejar a las fuerzas ucranianas del territorio ruso. En cambio, las unidades ucranianas han logrado desmantelar muchas de esas posiciones, al tiempo que han obligado a las tropas rusas a retirarse de varias zonas fronterizas. Sin embargo, el conflicto sigue lejos de resolverse. Amplios tramos de la línea del frente, especialmente en la región de Zaporizhzhia, siguen funcionando como «zonas grises» muy disputadas, donde la implacable guerra de drones hace que el control territorial sea inestable y difícil de medir. Aun así, la reconquista de 590 kilómetros cuadrados por parte de Ucrania ha alterado la narrativa del campo de batalla por primera vez en años. Mientras ambos ejércitos se preparan para la siguiente fase del conflicto, los últimos avances sugieren que el impulso ofensivo de Rusia podría estar frenándose, mientras que Ucrania recupera la iniciativa en sectores clave del frente.

