Columna El Periódico, 31.05.2026 Jorge Dezcallar de Mazarredo, Embajador de España
No gana uno para sobresaltos. Aunque luego no actúe en consecuencia me parece acertado Aitor Esteban, presidente del PNV, cuando dijo que “sería irresponsable que el Gobierno siguiera más allá de 2026 sin rumbo, sin presupuesto, sin una mayoría estable y con una agenda descontrolada y judicializada”. Felipe González, en profundo desacuerdo con la actual deriva del PSOE, también ha pedido elecciones además de advertir que se abstendrá si Pedro Sánchez es el candidato. Lo de Rodríguez Zapatero, al margen de su presunción de inocencia y de lo que acaben decidiendo los tribunales, es muy fuerte y triste porque estamos hablando de un expresidente del Gobierno de España.
El auto de imputación del juez Calama, que para no interferir esperó a que se celebraran las elecciones andaluzas, parece sólido, medido y aporta indicios que se basan en comisiones rogatorias de Suiza y de Francia y no en denuncias de la 'fachosfera'. Y como pasa con las cerezas, que coges una y salen otras, la UCO se ha presentado en Ferraz investigando otra trama de sobornos y posible financiación irregular, mientras la UDEF encontraba joyas en el despacho de quien con imagen de cándido 'Bambi' nos daba a todos lecciones de ética política y de socialismo progresista. Hoy hay 9 causas abiertas que afectan al PSOE y su entorno. En el caso de Rodríguez Zapatero todo está aún por probar, pues por ahora solo hay indicios, pero mucho me temo que su imagen, pase lo que pase, ha quedado irremediablemente tocada y no le resultará fácil reponerse. El expresidente está al principio de un calvario judicial que es previsible que sea largo y que afecte a más gente.
Otra vez las cerezas. En lugar de transparencia y explicaciones, en el PSOE cierran filas aludiendo a conspiraciones de la ultraderecha, que es una forma de tirar balones fuera; defendiendo la presunción de inocencia de Rodríguez Zapatero, que me parece muy bien; y elogiando su legado, que no me lo parece tanto, pues aunque avanzó en derechos individuales (matrimonio entre personas del mismo sexo) reaccionó tarde y mal a la crisis financiera de 2008 y, sobre todo, dinamitó el espíritu de la Transición para volver a enfrentar a los españoles entre los buenos, que son los míos, contra los malos, que son los demás.
Su herencia me parece nefasta y Pedro Sánchez, por desgracia, la continua.
Lo peor es que llueve sobre mojado con procesamientos de familiares y políticos de izquierdas -y también de derechas- que provocan una sensación generalizada de hastío, vergüenza, e indignación en una ciudadanía que estos días paga sus impuestos, que tiene dificultades para llegar a fin de mes, y que no puede acceder a una vivienda digna. Es cierto que la corrupción no es un problema exclusivo de España pues en todas partes se cuecen habas, pero también lo es que nuestra democracia es mejorable. Entre los 27 países de la UE, España ocupa el número 14 en corrupción, o sea que estamos en la mitad, y según Transparencia Internacional en 2025 España ocupaba el puesto 49 entre 193 países del mundo, al nivel de Chipre y Fiji, que tampoco es para tirar cohetes, porque hace un año ocupábamos el puesto 46, o sea que en un año hemos bajado tres puestos y eso indica una tendencia contraria de la que debería ser y que nos impide decir -porque no es verdad- que tenemos corrupción, ¡qué le vamos a hacer!, pero estamos mejorando.
Se echa de menos una acción más decidida contra la corrupción por parte de la clase política: organismos de control independientes y con medios, regular los lobbies, un estatuto de lo que puede y no puede hacer el cónyuge presidencial, respeto institucional, no acusar a los jueces de 'lawfare' cuando procesan a los de tu bando... Un pequeño consuelo es que aquí los políticos que hacen lo que no deben tratan de ocultarlo mientras que, en Estados Unidos, por ejemplo, la confusión entre cargo público y enriquecimiento privado es mucho más difusa, como muestra que a Donald Trump le hayan podido regalar un avión de tropecientos millones de dólares y que les parezca natural que sus familiares hagan negocios aprovechando la presidencia.
Entre tanta vergüenza nos queda el humor: ayer recibí un meme que se refería a lo distinto que son los idiomas, pues en portugués llaman 'presunto' al jamón, mientras que en castellano el presunto suele acabar siendo un chorizo.

