“Los brasileños vienen de turismo por la nieve, yo elegiría el desierto chileno”

Entrevista (Paulo Pacheco Soares, embajador del Brasil en Chile)
El País Chile, 25.07.2026
Maolis Castro

Parque Presidente Errázuriz. Me quedaba tan cerca de la casa que lo sentía como mi parque privado. Luego de una cirugía en 2022, necesitaba recuperación y yo solía caminar mucho allí. Yo, antes de ser designado como embajador, solo había estado en Chile en 2015, cuando trabajaba en el staff del canciller de Brasil. A mí me encanta el cine, y ese mismo año había visto una película, Romance policial, donde mostraban al desierto de Atacama. Hoy no recuerdo mucho los actores ni la trama, pero sí la imagen del desierto y, por eso, cuando llegué a Chile [como embajador] tenía como primer objetivo visitar a San Pedro de Atacama. No me decepcioné, es un lugar muy bonito. Realmente, Chile es un país muy privilegiado en términos de paisajes: muy lindo y variado. Yo creo que en contraste con la mayoría de los brasileños que viene de turismo por la nieve, yo elegiría el desierto chileno. Recuerdo que, al ir al desierto, me quedé en un hotel que tenía un planetario, desde donde pude ver el anillo de Saturno.

Parque Bicentenario. Llegué a Chile en diciembre de 2020, en pandemia, y uno de los lugares que me gustó fue este parque, ya que une naturaleza y arquitectura. Yo vivía en el barrio El Golf de Las Condes cuando lo conocí, y me queda relativamente cerca. Lo caminaba mucho en verano. Yo soy de Río de Janeiro, donde hace calor todo el día y es insoportable, pero lo que aprecio de Santiago es que la temperatura es más agradable en verano.

Teatro Municipal de Las Condes. Está muy bien equipado, con un palco brillante, y una buena programación. Siempre me ha gustado el arte performático, a veces pienso que estimula mucho mi creatividad. Recuerdo que, en la pandemia, incluso, aprendí algo de fotografía. Cuando salía, fotografiaba contrastes u objetos geométricos, tengo un gusto muy especial. También me gustaba fotografiar a los gatos que paseaban por mi barrio. Yo tenía cero familiaridad con estos animales, pero adquirí un gusto especial por los gatos en Chile. Eso fue después de que aparecieron en la residencia y en la embajada, donde ya tenemos un diplogato porque se saca fotos con las personas. Es muy diplomático, un gato celebridad que ya tiene hasta RUT (cédula). Es blanco y con unas manchitas negras, y ojos verdes. Sin embargo, no tengo mascotas porque los diplomáticos tenemos una vida poco predecible y me daría pena con esta debido a que viajo mucho.

Plaza Perú. Es un lugar bonito, donde se puede caminar y también encontrar cerca algunos buenos restaurantes. En general, en Santiago hay unos buenos, sobre todo en la comuna de Vitacura. Hay uno que es muy favorito: Osaka. Me gusta la comida del mar de Chile, como los locos y las machas a la parmesana.

Teatro Municipal. He estado varias veces. Recuerdo cuando Caetano Veloso estuvo en Chile, en 2023, y se presentó allí. Yo invité al presidente Gabriel Boric. Fue la primera vez que él ocupó el camarote presidencial. Otras veces he estado con la directora del teatro, Carmen Gloria Larenas, pues he intentado traer un espectáculo brasileño de la compañía de danza de Deborah Colker. Desde niño me gustaba el teatro. Mi mamá nos llevaba al teatro infantil, al cine.

Viña Cousiño-Macul. Fue una de las primeras que visité y está relativamente céntrico para quienes estamos en Santiago. Reciben a muchos turistas brasileños. Es una experiencia que junta la belleza del lugar con historia. Allí supe de la historia de Isadora Goyenechea, que es muy impresionante porque fue una feminista antes del movimiento feminista. ¿Me pregunto por qué no es tan conocida? Una calle lleva su nombre, pero creo que no se le da el mérito y protagonismo justo.

Viña Santa Rita. Además de gustarme el vino, es una gran experiencia visitar este lugar. Tiene historia, como la que relata de que, si uno mira a un espejo, sale un fantasma y que uno podría ver en las fotos. Claro, esto es una leyenda y yo no soy muy creyente de estas. Yo, particularmente, le tengo más miedo a los vivos que a los muertos.

Museo de la Memoria y Derechos Humanos. Me impactó mucho cuando lo visité por primera vez, por toda la historia que exhibe, con mucho material. Pero también por su arquitectura, la cual es muy modernista. Fue diseñado por arquitectos brasileños. Es importante que Chile haya logrado hacer un museo con este perfil. La democracia chilena ha dado una señal tan evidente de solidez, al construir este museo y mantenerlo con actividades constante.

Museo Precolombino. Cuenta con un acervo muy importante. Cuando lo visité me pasó algo curioso, porque estaba expuesto un rostro medio gatuno, de un pueblo originario, y se asemejaba mucho a una figura que yo había soñado hace un tiempo. En Brasil no estudiamos mucho la historia de los pueblos originarios, aún menos en América Latina. Recuerdo que cuando era niño tenía un punto de vista muy distorsionado de la historia, donde se me enseñó que la catequesis había liberado a los indígenas de la situación de ignorancia. Era una postura muy eurocéntrica y racista. Ahora hay un intento de valorar más y recuperar la historia, pero seguimos estudiándola muy poco.

Museo San Francisco. Es poco conocido, al lado de la iglesia. Me impresionó cómo está conservado por dentro. Con todos los temblores de Chile, es una construcción que se ha mantenido y es porque fue edificada con un sistema antisísmico del siglo XVI o XVII. Y yo, en particular, he hecho casi una carrera sísmica, porque estuve en Washington, en 2011, cuando hubo un terremoto en sus cercanías; pero también en Bogotá cuando fue el terremoto de 1999 en la zona cafetera; y una vez estuve de vacaciones en Japón, donde hubo un fenómeno climático.

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