Relaciones con Venezuela

Carta
OpinionGlobal, 14.06.2024
Carlos Klammer Borgoño, embajador (r)

Luego de 43 años en el Servicio Exterior -desde tercer secretario a embajador profesional- soy un convencido que la ruptura de relaciones diplomáticas con Venezuela no es la forma de enfrentar el caso Ojeda -gravísima violación de DD.HH., la soberanía nacional y el derecho internacional- llevada a cabo por sicarios del régimen de Maduro, ingresando clandestinamente para asesinar a un militar venezolano asilado en Chile.

En los 80, como director de Europa en el Ministerio de Relaciones, recibí al Embajador de Francia con cierta frecuencia, exigiendo respeto de los derechos de sus conciudadanos. Era un profesional de la diplomacia como todos los embajadores del Quai d'Orsay, Cancillería que, en el gobierno de Mitterrand, no rompió relaciones con Pinochet. Evitaron cortarse las manos para golpear la mesa de la Cancillería chilena cuando fuese necesario. Algo que no ocurrió con Italia o Suecia y con todos los países que rompieron con Pinochet.

La Cancillería hoy no cumple con principios básicos de nuestra política exterior, ni menos lleva a cabo una política exterior de Estado. Abundan los Embajadores políticos. El Canciller van Klaveren, como militante del PPD, fue embajador y subsecretario de RR.EE. en el segundo gobierno Bachelet. Hoy es el Canciller en el cupo PPD.

En el gobierno anterior, de muy distinto signo político al actual, se llegó a sugerir como embajador en Argentina, a un hermano del presidente de la República. Con ello, quiero destacar la gravedad de tener una Cancillería en exceso politizada. Eso demuestra que se trata de un problema grave, que atraviesa transversalmente a toda la clase política chilena.

El actual embajador de Chile en Caracas es un conocido político socialista, partido que fue afín al régimen chavista y, actualmente, es aliado del partido comunista en el gobierno del presidente Boric. Me pregunto entonces ¿con que autoridad un embajador de Chile, militante socialista, aliado del partido comunista en el gobierno, está en condiciones de hacer exigencias y ser oído por el gobierno de Maduro?

Ha llegado la hora de profesionalizar la diplomacia chilena. Cualquier sea el próximo presidente de la República, debe entender que la Cancillería no puede seguir siendo "la parcela pagadora de servicios a políticos, amigos o familiares". Tampoco la política exterior tiene que coincidir con lo que piensa el jefe de Estado sobre la diplomacia chilena. El conflicto del Medio Oriente es una prueba de la forma errada como se conduce la política exterior. Desde la creación del Estado de Israel en 1948, la Cancillería chilena ha sostenido y defendido con ahínco en todos los foros internacionales, la política de "dos Estados", de acuerdo a diversas resoluciones de Naciones Unidas. Sin embargo, la Cancillería actual y, en particular, el presidente Boric, han trasladado a Chile este conflicto milenario de difícil solución, al abanderarse con una de las partes.

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