Columna Realidad & Perspectivas, N*144 (abril 2026) Milos Alcalay, embajador ®, exviceministro de RREE y encargado internacional Comando Corina Machado
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“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo, puedes engañar a algunos todo el tiempo, pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo” (Abraham Lincoln)
El Socialismo del Siglo XXI, operado por los herederos de Maduro, presenta un new look como para demostrar que cumplen a cabalidad el diktat de los tres pasos impuestos por Trump.
En sus primeros cien días, Delcy Rodríguez presentó el balance de su gestión, resaltando haber logrado la estabilización económica, la seguridad ciudadana y reconocimientos internacionales. Ese maquillaje de transformación no es una novedad, ya que repite la misma manipulación de 17 “negociaciones” fallidas que encabezó su hermano Jorge Rodríguez, cuando engañó, uno tras otro, a sus interlocutores nacionales e internacionales, como lo hizo con la diplomacia vaticana, con los negociadores de Noruega, con la OEA, con la ONU, con los jefes de Estado de América Latina, en República Dominicana, en México, en Barbados, y en tantos otros espacios.
Después de una exitosa epopeya militar con la extracción de Maduro y Cilia Flores, el mandatario norteamericano depositó su confianza en quien fue el brazo ejecutor de Maduro como su vicepresidenta, asignándole la función de conducir el desmontaje del chavismo y lograr la transición. El reconocimiento de Washington le abre las puertas a la diplomacia de Miraflores para ser reconocida a nivel internacional. El controvertido presidente del Gobierno español Pedro Sánchez, en desacuerdo en todo con Trump, salvo en el apoyo a Delcy, la invita como jefa de Estado a participar en la Cumbre Iberoamericana de Madrid, haciendo caso omiso a la prohibición de visitar Europa, ratificada de manera aplastante esta semana por el Parlamento Europeo.
La designación de nuevos embajadores trata de borrar la mala imagen de los “comisarios políticos”, que en el pasado actuaban como “carritos chocones”, para ahora designar a supuestos “opositores”, definidos por los venezolanos bajo el término de “alacranes” por su evidente complicidad con el régimen. Mientras su aliado Gustavo Petro la visita como jefa de Estado, la interina viaja como jefa de Estado, primero a la pequeña isla de Granada y luego a Barbados, tratando de reabrir las puertas del Caribe. ¿Podría sorprendernos un viaje próximo a Washington?.
Es cierto que la narrativa revolucionaria se ha eliminado de su vocabulario. Hoy Delcy se presenta camuflada como “neoliberal”, ofrece privatizaciones, se abre a inversiones petroleras norteamericanas y europeas, y se enfrenta a sus antiguos aliados como Cuba, Irán, Hamas o China. Pero estos 100 días no borran la responsabilidad de dominación totalitaria que existe desde hace más de 9.000 días. En los últimos 27 años, la interina, junto a su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, ha continuado en el poder gracias al fraude electoral que se repite desde el año 2004 gracias a la empresa Smartmatic, montada por Rodríguez con el apoyo de Diosdado Cabello, quienes siguen conduciendo de manera ilegítima los destinos de Venezuela.
Se trata de un “cambio a la gatopardo” (para que todo siga igual.). Cambiaron el color rojo por el azul. Ya no citan a Fidel ni a Chávez, sino textos de la Biblia; hablan de una tierra de amor, pero arremeten con odio contra María Corina; aprueban una ley de amnistía, pero la derogan por una decisión del Ejecutivo. La única solución para la transición es la libertad de los más de 500 presos políticos, un calendario electoral transparente y el retorno de los exiliados sin inhabilitaciones.

